Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Martes 2 Enero, 2018

Costa Rica no avanza en la lucha contra el cambio climático (I)

Existen dos tipos de medidas diferentes pero complementarias para enfrentar el cambio climático: la mitigación de gases de efecto invernadero y la adaptación al cambio climático.

Ambos tipos de medidas son intensivos en capital y requieren grandes cambios en la economía, la infraestructura y la sociedad de cada país, por lo que se necesitan flujos de inversión a través del tiempo muy grandes y continuos.



El término mitigación se refiere a las políticas y los planes de corto, mediano y largo plazo cuyas acciones permiten reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, a niveles que no sean peligrosos para al sistema climatológico.

La mitigación debe enfocarse en las fuentes de emisiones en todos los sectores (transporte, agricultura, industria, etc.) y en la absorción de carbono en los sumideros. Los sumideros de carbono (llamados también sumideros de CO2) son depósitos naturales o artificiales que absorben el carbono (como los bosques).

Para buscar la equidad entre los países en la lucha mundial contra el cambio climático, existe un principio rector fundamental en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático llamado el “principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas”.

Si bien la Convención es clara en señalar que todos los países tienen la responsabilidad común de hacerle frente a este desafío mundial, también señala que no todos los países tienen el mismo grado o nivel de responsabilidad. Por esta razón, la Convención incorporó el anterior principio de equidad entre los países.

Lo anterior se da porque históricamente los países desarrollados han emitido a la atmósfera más gases efecto invernadero para desarrollar sus economías que aquellos que se encuentran actualmente en vías de desarrollo.

De esta manera, se considera que las responsabilidades de las naciones en vías de desarrollo en la lucha contra el cambio climático son diferenciadas con respecto a las responsabilidades de los países desarrollados.

La Convención reconoció igualmente que no todos los países del mundo tienen las mismas capacidades para implementar medidas de mitigación y adaptación al cambio climático, por lo que los países en vías de desarrollo requieren el apoyo de los países desarrollados (financiero, tecnológico, etc.) para desarrollar sus capacidades de mitigación y adaptación. En la práctica, este apoyo ha sido insignificante.

La mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero en Costa Rica no avanza y más bien se retrocede, por lo que la descarbonización de la economía nacional sigue siendo un sueño muy lejano.

Las emisiones del país están aumentado aceleradamente, las cuales son impulsadas en gran medida por el creciente consumo de petróleo explorado, producido y refinado en el extranjero, el cual aumenta muy rápidamente a una tasa de crecimiento muy superior al crecimiento promedio del consumo mundial de petróleo.

El término adaptación se refiere a las políticas y los planes de corto, mediano y largo plazo cuyas acciones reducen la vulnerabilidad y aumentan la resiliencia frente a los efectos del cambio climático de los sistemas naturales y los sistemas creados por el hombre.

La resiliencia se define como la capacidad de los países, las comunidades y los individuos para resistir, absorber, adaptarse y recuperarse frente a las perturbaciones e impactos de un clima que se ha vuelto crecientemente variable y peligroso.

Las medidas de adaptación son fundamentales para protegerse de los impactos, los daños y las perturbaciones del cambio climático en muchos sectores (agricultura, transporte, vivienda, salud, generación eléctrica, zonas marítimo-costeras, etc.).

Estas medidas incluyen una gran cantidad de aspectos como la prevención, el aumento de la resiliencia en cada sector frente al cambio climático y el manejo de los desastres.

Para tener éxito en la lucha contra el cambio climático, se necesita una combinación con mucha sinergia de las políticas y las medidas de mitigación y de adaptación apropiadas a las condiciones de cada país, de sus regiones y de sus comunidades para atenuar eficazmente los impactos del cambio climático.

Los principales países responsables de las grandes emisiones de gases de efecto invernadero y, consecuentemente del peligroso y dañino cambio climático, son las grandes economías, tanto las desarrolladas (EE.UU., Unión Europea, Rusia, Japón, Canadá, entre otros) como las que están en vías de desarrollo (China, la India, Indonesia, Brasil, México, entre otros).

Costa Rica, sin ser un emisor importante de gases de efecto invernadero por su pequeño tamaño, será cada vez más golpeado y con mayor intensidad por los impactos del cambio climático causados por las emisiones de muchos países grandes y porque estamos en una de las zonas del mundo más vulnerables al cambio climático. Estos impactos se están incrementando con el tiempo con efectos que serán cada vez mayores y más severos.

Por su localización en una zona de muy alta vulnerabilidad al cambio climático y por el poco avance en la implementación de medidas de adaptación, se están dando en el país crecientes impactos destructivos ocasionados, entre otros factores, por tormentas e inundaciones cada vez más fuertes. Entre los muchos impactos del cambio climático se encuentran la muerte de personas y los enormes daños que se están dando en la frágil y limitada infraestructura vial que tenemos, así como en la actividad económica (agricultura, comercio, servicios, etc.) y en la biodiversidad.

A pesar de que la adaptación al cambio climático es un tema clave para un país como Costa Rica, esta no se desarrolla a los niveles que exige la grave situación de creciente riesgo climático que tenemos.

De esta manera, al no implementar las medidas de mitigación que se necesitan (lo que provoca un aumento continuo de las emisiones de gases de efecto invernadero) y al no implementar las medidas de adaptación que también se requieren, Costa Rica no avanza en la lucha contra el cambio climático.