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Viernes, 16 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Costa Rica fuertemente rezagada en la revolución mundial de la energía solar (II)

Roberto Dobles [email protected] | Lunes 18 junio, 2018


Costa Rica fuertemente rezagada en la revolución mundial de la energía solar (II)

En mi columna anterior y en otra que escribí en marzo pasado, titulada “Costa Rica no aprovecha su gran potencial de energía solar para reducir los costos de la electricidad”, cité una gran cantidad de artículos y estudios que revelan la robusta tendencia de reducción de los costos de la energía solar.

Las siguientes informaciones, basadas igualmente en estudios rigurosos, se adicionan a las ya señaladas en mis columnas anteriores sobre este tema:

  • “El costo de la energía solar se redujo en un 73% entre el 2010 y el 2017” (“Renewable Power Generation Costs in 2017”, estudio publicado en enero de 2018 por la International Renewable Energy Agency, IRENA).


  • “Se espera que el costo de la energía solar, que se redujo en un 70% desde 2010, caiga en un 50% más de aquí a 2020” (“Readiness tips for energy disruption”, estudio publicado en febrero de 2018 por Financial Management Magazine).


  • “Desde 2010, el costo de generar electricidad con energía solar y con energía eólica se ha reducido un 73% y un 23% respectivamente” (“BP Technology Outlook 2018”, estudio publicado en marzo de 2018 por BP).


  • “Los costos de los proyectos de energía solar fotovoltaica van a continuar disminuyendo como resultado de varios factores que incluyen menores costos de producción y de celdas cada vez más eficientes” (“BP Technology Outlook 2018”, estudio publicado en marzo de 2018 por BP).


Mientras que los costos de los proyectos de energía solar continúan bajando como consecuencia de los continuos adelantos tecnológicos, los costos de los proyectos de generación eléctrica en Costa Rica con fuentes renovables tradicionales de energía suben continuamente, incluyendo los significativos sobrecostos que se han dado en estos proyectos durante el periodo de construcción (Pirrís, Balsa Inferior, Reventazón, Eólico Valle Central, entre muchos otros). Todo apunta a que esta brecha de costos continuará acentuándose en el futuro si no hay cambios en la política energética nacional.

Mientras que en el mundo se busca aprovechar al máximo la energía solar y sus rápidos adelantos tecnológicos para reducir continuamente los costos de la electricidad, en Costa Rica no se está aprovechando el gran potencial de energía solar que tenemos y la gran capacidad que tiene esta tecnología de generación eléctrica para reducir continuamente las tarifas eléctricas.

En una columna anterior, titulada “Competitividad energética: el eslabón perdido de la política económica y social del país”, señalé que mientras la mayoría de los países con los que competimos comercialmente y por atraer inversión externa avanzan rápidamente en el desarrollo de proyectos de generación eléctrica con fuentes de energía de menor costo (como la energía solar) para mejorar la competitividad nacional, aquí seguimos desarrollando básicamente las mismas fuentes tradicionales de energía que son mucho más caras.

Las plantas solares, cuya construcción es mucho más sencilla, rápida y de bajo costo, pueden además ser desarrolladas de manera modular conforme aumenta la demanda y sin sobrecostos por su simpleza, lo que disminuye aún más los costos con respecto a otras opciones tradicionales que no solamente son mucho más caras y mucho más complejas, que termina también incurriendo en importantes sobrecostos durante su construcción.

La construcción modular de las plantas solares para adecuar mejor la generación a la demanda eléctrica permite reducir aún más los costos.

Sobre este tema, un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre el caso de Costa Rica, publicado en 2017, hace énfasis en que “la generación eólica y fotovoltaica son sistemas de generación modulares, es decir, la capacidad de generación, puede ser aumentada gradualmente y por lo tanto puede reaccionar al desarrollo de la demanda de manera mucho más flexible y más rápida que si se instalan plantas nuevas de energía hidroeléctrica. Las ERVs se pueden considerar, por tanto, una herramienta de gestión de riesgo para mantener la seguridad del suministro”.

El término ERV (Energía Renovable Variable) se usa para las fuentes renovables variables de energía, como la energía solar y la eólica, que por su naturaleza misma, generan electricidad de manera muy variable e intermitente sin control durante el día y diferentes épocas del año.

La generación con estas fuentes de energía variable está asociada a la alta variabilidad e intermitencia natural en el tiempo, lo que requiere el apoyo de fuentes baratas de energía firme, para que la generación eléctrica final sea de bajo costo.

La energía solar ha venido reduciendo significativamente las necesidades de capital en la construcción de plantas eléctricas y los costos de generación de electricidad.

Por el contrario, la mayoría de los proyectos que se construyen en el país para generar electricidad con fuentes renovables tradicionales de energía (plantas hidroeléctricas, por ejemplo) son intensivos en necesidades de capital, tienen costos altos de construcción y de generación, son intensivos en tiempos de construcción y tienen altos costos financieros (debido al importante endeudamiento que se requiere y a los largos periodos de construcción).

Mientras los costos de la electricidad generada con energía solar bajan continuamente en el mundo como consecuencia de los acelerados adelantos tecnológicos, en el país los costos de una gran cantidad de proyectos de fuentes renovables tradicionales de energía aumentan continuamente.

Todo indica que en el país no se está leyendo bien el rápido avance de la revolución de la energía solar en el mundo, sus crecientes efectos disruptivos en la generación eléctrica y las continuas reducciones que está creando en los costos de la electricidad.