El contexto global actual, marcado por conflictos geopolíticos, presiones en las cadenas de suministro y una creciente incertidumbre económica, está obligando a Costa Rica a replantear su estrategia de inserción en el comercio internacional.
Así lo señala Rodney Salazar, presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Costa Rica (Crecex), quien asegura que el país enfrenta retos estructurales, pero también oportunidades si logra adaptarse con rapidez.
¿En el escenario actual, cómo está cambiando la forma en que Costa Rica se inserta en el comercio internacional?
Hoy vivimos mucha incertidumbre. El comercio internacional está sometido a mucho estrés por factores geopolíticos y geoeconómicos. Costa Rica, al ser una economía pequeña y abierta, enfrenta grandes retos, pero también debe demostrar resiliencia y capacidad de competir. Cualquier situación global nos impacta directamente, sobre todo si involucra a Estados Unidos, nuestro principal socio comercial. Por eso, la diversificación de mercados y productos ha sido clave, así como la búsqueda de nuevos bloques económicos.
¿Qué sectores están más expuestos a este contexto y cómo deberían prepararse?
Todos están expuestos. Costa Rica es un país 100% importador, ya sea de productos finales o de materias primas. Esto afecta tanto el consumo interno como las exportaciones. El aumento en combustibles, energía, fletes y materias primas genera un efecto en cadena que impacta todos los costos de producción. Sectores como el de productos perecederos enfrentan mayor presión por los tiempos logísticos. La recomendación es estar atentos, evitar decisiones apresuradas y repensar proveedores, incluso retomando relaciones comerciales más cercanas en América.
¿El contexto actual representa una oportunidad para el nearshoring y la atracción de inversión?
Sí, Costa Rica está preparada. Ya no competimos por costos, sino por calidad y talento humano. Seguimos siendo atractivos para la inversión extranjera, especialmente de Estados Unidos. Además, retomar cadenas de suministro más cercanas puede ser estratégico, aunque implique costos mayores. Es una decisión de balance entre precio y seguridad de abastecimiento.
¿Qué le falta a Costa Rica para competir mejor?
El país ha avanzado bien en diversificación, tratados comerciales e inversión extranjera. Exportamos a más de 160 países y tenemos múltiples acuerdos comerciales, sin embargo, mantener la competitividad implica grandes retos: infraestructura deficiente en puertos y transporte, presión sobre el talento humano, problemas en educación, costos elevados de energía y un tipo de cambio incierto que dificulta la planificación empresarial.
¿Qué impacto tiene la incertidumbre del tipo de cambio?
Más que el nivel, lo que afecta es la falta de previsibilidad. Antes, los empresarios podían proyectar sus costos y ventas con mayor certeza. Hoy no hay claridad, y eso genera estrés en el sector productivo, tanto para exportadores como importadores.
¿Cuáles son las decisiones urgentes para no perder competitividad?
Primero, mejorar la infraestructura: puertos, aeropuertos y conectividad logística. Segundo, fortalecer la educación y el talento humano. Tercero, reducir la tramitología y los cuellos de botella. Y cuarto, seguir apostando por la integración en bloques económicos y nuevos tratados comerciales.
¿Qué expectativas tiene sobre el próximo gobierno?
Hay optimismo en que se impulsen reformas clave. Proyectos como la ley de expropiaciones son fundamentales para destrabar infraestructura. También es necesario avanzar en transporte de carga, incluso ferroviario, y mejorar la logística regional.
Desde Crecex seguiremos proponiendo soluciones para fortalecer la competitividad del país.