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En los últimos dos años Hacienda dejó de recibir ¢255 mil millones en cobro de impuestos
Consumo e importaciones castigan al fisco
Zonas Francas mantienen producción nacional positivas, pero al estar exoneradas no tuvieron el mismo efecto en tributos
 
La caída en la compra de bienes y productos en el exterior, así como la baja en el consumo interno, debido al incremento del desempleo, generaron que la recaudación fiscal disminuyera en ¢255 mil millones en los últimos dos años.

Uno de los golpes fue por la merma en la adquisición de vehículos, que solo en 2009 decrecieron un 50%, al bajar a poco más de 30 mil unidades.
Esto afectó de forma directa al erario, ya que el impuesto a las importaciones representa más del 25% de los ingresos.
El año de mayor impacto, en la curva descendente, fue 2009 cuando el impuesto selectivo de consumo cayó un 28,5%, el de importaciones un 24,6% y el de ventas un 11,3%. Esta retracción está ligada a la disminución en el turismo, la construcción y el comercio.
El cobro de tributos sobre las utilidades y los ingresos de las empresas también tuvo un enfriamiento ese año, pues sus tasas pasaron de un 30% a un 9%.
Pese a la situación descrita, el Producto Interno Bruto (PIB) siempre se mantuvo en números positivos, y solo presentó una disminución en su ritmo ascendente. Este fenómeno se explica por el aporte de las zonas francas, que tiraron de la economía con el 50% de las exportaciones y evitaron que la producción nacional fuera negativa. Pero no tuvo el mismo efecto en materia contributiva, dado que las compañías establecidas bajo este régimen están exentas de pago.
“Al reducirse las importaciones, inmediatamente lo hicieron las ventas internas. Y a su vez bajó el de renta lo que afecta la recaudación. Además, mucho de nuestro PIB descansa en las zonas francas que no tributan”, explica Francisco Villalobos, director general de Tributación.
Existe una correlación directa entre el PIB y el cobro de tributos, explica David Fuentes, ex ministro de Hacienda. “Lo lógico dice habría sido que subiera la recaudación, pero esto no ocurrió porque la producción aumentó en sectores que no tributan”.
Ahora, ¿por qué ocurrió este fenómeno? Una de las explicaciones es que cuando los altos jerarcas de una empresa se reúnen para planear el trabajo de un año es obligatorio analizar la situación internacional y local.
Por eso, al encarar 2008, la cautela fue el mejor aliado de las compañías en Costa Rica. Máxime cuando el término hipotecas de alto riesgo hacía temblar a la economía mundial.
El resultado fue el de posponer inversiones, detener la compra de nuevo equipamiento y el prever una desaceleración y hasta caída en las ventas. Esa decisión, tomada en una sala de juntas, tuvo su impacto en el entorno.
El entorno económico y el lento crecimiento pueden haber reducido el margen de ingreso y utilidad de los sectores productivos, lo que incidió en la base tributaria, para Arnoldo Pacheco, experto en finanzas del INCAE.
“En 2008 vislumbramos que venían problemas. Entonces la gente trató de importar menos. El problema se dio más en Guanacaste donde se frenó la inversión extranjera y algunos proyectos se pararon. Ciertamente la crisis se sintió y las ventas de las empresas desaceleraron”, comenta Carlos A. Federspiel, presidente del Grupo Universal.
La reacción inmediata de la caída en el ingreso es el incremento del déficit fiscal, que se ubicó en 2010 en un 5,36% del PIB. “En los próximos años, habrá una clara expansión en el presupuesto del Estado, principalmente en salarios y otros por transferencia, como la del Fondo Estatal para la Educación Superior , que tendrán un efecto a largo plazo en los gastos que será complejo si no mejoran los ingresos”, afirma el economista Leiner Vargas.
Sobre este tema se remitió un cuestionario al ministro de Hacienda, Fernando Herrero, pero al cierre de edición no se obtuvo respuesta.
Para aumentar la recaudación la entidad pretende, a partir de este año, implementar un plan de lucha contra la evasión fiscal que incluye verificar la situación de 7.500 contribuyentes para permitir que, a 2014, los ingresos tributarios crezcan el equivalente al 1% del PIB.

Oscar Rodríguez
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