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Miércoles, 16 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


¡Construir un país!

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 07 junio, 2019


Sinceramente


Para construir un país primero debemos tener alguna idea del país que queremos. ¿Tiene usted alguna idea del país que usted querría construir a futuro? ¿Hay algo en el país que usted en particular querría cambiar? Deseo instarlo a que lo diga. De manera serena y sistemática describa lo que usted cree que debería transformarse del Poder Ejecutivo, del Legislativo, del Judicial, de la Contraloría, del OIJ. ¡Pero dígalo! Los costarricenses nos hemos dado a acusar sin pruebas a todos y todo de corrupto, pero nadie ha logrado llegar a determinar qué es lo que institucionalmente desea cambiar.

¿Porqué los partidos no hablan de esto? ¿Han ustedes leído o escuchado a algún político exponer los cambios que él desearía digamos en la Contraloría General de la República para mejorar la gobernabilidad o para aumentar la eficiencia de esta institución brazo del Poder Legislativo? ¿Si el país atraviesa una crisis muy seria, por qué los partidos no hablan, exponen, dicen, escriben y detallan los cambios que desearían introducir en la institucionalidad? Parece que los partidos en silencio no desean cambio alguno a pesar de las enormes dificultades de gobernabilidad que enfrenta el país. Todo se reduce a acusar de corrupción generalizada sin pruebas. Corrupto es todo lo que no nos gusta aunque no sea corrupto.

Veamos algunas de las instituciones que a mi juicio necesitan de analizarse detenidamente.

La Asamblea Legislativa ha sido objeto desde hace años de críticas feroces. Se señala que la elección de los candidatos en los partidos es irresponsable, que los candidatos a diputado generalmente carecen de las destrezas y capacidades para ejercer el mandato.

Si los partidos escogen mal a sus candidatos, ¿quién ha mandado un proyecto de ley para mejorar su escogencia y su designación? Es que es fácil estar criticando y es difícil pensar y más difícil proponer.

Se señala que la Asamblea Legislativa ha perdido representatividad. Casi todos los analistas coinciden que los 57 diputados cuando el país tenía dos y medio millones de habitantes eran suficientes, pero que ahora con cerca de cinco millones las minorías carecen de representación en la Asamblea Legislativa.

Muchas personas señalan que como los diputados no sirven para qué aumentarlos, que eso traerá más gastos y será más difícil conducir a la Asamblea. ¿Entonces pensamos en el costo no en la democracia?

Muchas personas se quejan de no saber quién es su diputado y de no saber por quien votó en las elecciones legislativas. ¿Entonces por qué la oposición a que se formen distritos electorales para que los votantes sepan bien quién es el candidato y conozcan nombre apellido, capacidades y destrezas?

Pongámonos de acuerdo entonces primero en lo que queremos, en lo que es conveniente, en lo que es deseable y busquemos estos cambios. La política no es sacar la lengua en las fotografías, bailotear por los pueblos, hacer discursos diciendo lo que los electores desean oír, para hacer luego todo lo contrario. Política no es llenar campos, es nombrar a los más capaces y diestros para hacer los cambios que el país necesita.

Creo que el país debería enfrentar y aprobar la reforma constitucional para introducir grandes cambios en la forma de elegir los candidatos a diputados de los partidos. Es menester comenzar desde la base misma. Si elegimos personas sin destrezas de nada servirán complejas reformas electorales con distritos y listas nacionales. Comencemos por el principio ataquemos la forma de designar los diputados a nivel de partidos y además analicemos si no es conveniente establecer más requisitos que los que hasta el momento han regido para la elección de diputados.

Los distritos electorales son fundamentales para poder votar no por banderas o colores en listas cerradas sino votar y elegir personas por nombre y apellido de las comunidades de las cuales serán representantes. Definamos cuantas personas por distrito electoral queremos agrupar. Deberían ser relativamente pocas para garantizar el conocimiento personal con los candidatos, la valoración de su trayectoria y por supuesto su pasado, integridad, honradez y deseabilidad. Dependiendo del número de personas que deseamos agrupar así será el número de diputados y el de distritos.

¿Queremos que los diputados electos sean cada vez mejores? Seleccionemos a los mismos. La reelección es el mejor medio de selección. Se reeligen los buenos y se descartan aquellos que no son lo suficientemente buenos que el país desea y necesita. En conclusión, la reelección consecutiva de los diputados debe de establecerse. ¿Por cuántos períodos? Yo recomendaría nunca más de tres períodos consecutivos.

Creo que la Asamblea Legislativa debe de elegirse por mitades, y que las elecciones de medio período sirvan para dar un nuevo aire al gobierno después del segundo año. Creo también que los diputados deben ser sujeto de destitución a través de un referéndum revocatorio de mandato. También considero que el Poder Ejecutivo frente a una Asamblea Legislativa que no funciona debe de tener la potestad de disolverla llamando a elecciones adelantadas.

” Poder Ciudadano Ya” presentó un proyecto excepcionalmente razonable, pero algunos partidos sin proponer nada a cambio bloquearon su aprobación.

Yo espero leer el proyecto alterno que los opositores están obligados a presentar para corregir las deficiencias que el país como un todo ha logrado medir en el Poder Legislativo. Yo espero que los que dijeron no nos indiquen cómo dirían que sí. Espero que así como bloquearon nos ofrezcan su visión de la mejora del país y de sus instituciones.

Es sencillo decir no, más aún si no se dan explicaciones. Proponer alternativas parece lo lógico en una democracia deliberante y que busca lo mejor para el país.

Emilio R. Bruce

Profesor







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