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Conciencia con ciencia

German Retana
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La consolidación de un equipo de alto desempeño requiere una mezcla inteligente de conciencia, intuición y ciencia. La sabiduría está en reconocer que los tres ingredientes son necesarios y que ninguno funciona en forma solitaria. Es loable poseer la conciencia sobre la necesidad de convertir un grupo en un equipo, y luego en casi una familia; lo triste es cuando no hay un método ni un proceso ordenado para hacerlo, sino que todo se realiza con un enfoque que algunos denominan jocosamente “acomoca”, o sea “a como caiga”.
El filósofo árabe Averroes decía que hay cuatro cosas que no pueden ser escondidas durante largo tiempo: la pobreza, la riqueza, la estupidez y la ciencia. Puede ser frustrante para un líder de equipo tener muchos buenos deseos de que su grupo se integre alrededor de ciertos objetivos e ilusiones, pero quedarse corto de lograrlo por no ejecutar un verdadero proceso de desarrollo del equipo que sea creciente, sostenible y respaldado por resultados positivos. Es por eso que en los deportes prevalece cada vez más el trabajo científico integral que las arengas verbales para “motivar” al equipo.
La aplicación de procesos respaldados con criterios científicos reduce la improvisación, el desorden y la confusión. La psicología, por ejemplo, aporta herramientas que fortalecen la inteligencia emocional, el tratamiento de las barreras mentales para el alto rendimiento, la aptitud y la actitud para el uso del talento, la calidad de relaciones, la autoestima, la gestión de emociones, la concentración ante exigencias extremas y el conocimiento de sí mismo que necesita cada jugador o miembro del equipo.
Otras disciplinas como el desarrollo organizacional aportan métodos para la solución de conflictos, la cohesión alrededor de principios, la evolución del equipo para enfrentar retos crecientes, el diálogo asertivo, el crecimiento del intelecto para la toma de decisiones bajo presión y, especialmente, el despertar de un espíritu ganador realista y constante. Las ciencias sociales han creado técnicas eficaces que son utilizadas en las empresas y los deportes; por ejemplo, en el Mundial de Fútbol 2006, por lo menos 12 selecciones hicieron uso de especialistas o responsables de estos temas en su cuerpo técnico.
La ciencia reduce la ignorancia, pero por sí sola es insuficiente; requiere aliarse con la intuición y con la conciencia de líderes que comprendan que el éxito no se basa en actuar como “todólogos” asumiendo roles diversos con mucho corazón, pero con limitaciones personales que luego endosan y perjudican a su propio equipo.
Lo sabio, como señala Bertrand Russell, es usar la ciencia para hacer posible lo imposible, y dejar atrás conductas que más bien hacen imposible lo posible.
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