Computadora gana concurso de The New Yorker
Están introduciendo un archivo de viñetas de The New Yorker y de frases enviadas al concurso en un software de IA para darle a las máquinas cierto conocimiento del humor
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Computadora gana concurso de The New Yorker

 Desde 2005, la última página de The New Yorker trae una tira cómica muda en blanco y negro, y la leyenda más graciosa enviada por un lector se publica en el siguiente número.
El concurso de leyendas de la revista despierta gran interés en el público y el departamento de tiras cómicas recibe unas 5 mil colaboraciones por semana.


Bob Mankoff, el editor de tiras cómicas de 71 años de The New Yorker dice que sus asistentes permanecen en el puesto un promedio de dos años porque él los deja exhaustos.
“El proceso de revisar 5.000 frases por semana les destruye la mente en unos dos años, y entonces busco uno nuevo”, dice Mankoff. “Es un poco desalentador. Es como la ceguera que causa el resplandor de la nieve; uno se vuelve ciego al humor”.
Pronto, los asistentes de Mankoff podrían ver aliviada su tarea gracias a un asistente propio: un sistema de inteligencia artificial con sentido del humor. Mankoff colaboró con los investigadores de Microsoft en un proyecto de inteligencia artificial cuyo objetivo es enseñarle a una computadora qué cosas son graciosas.
Están introduciendo un archivo de viñetas de The New Yorker y de frases enviadas al concurso en un software de IA para darle a las máquinas cierto conocimiento del humor (el tipo de humor de The New Yorker, al menos).
Un investigador de Microsoft planea presentar las conclusiones el 13 de agosto en la conferencia de datos KDD de Sydney.
La idea del proyecto surgió hace un año en otra convención. Dafna Shahaf, investigadora de Microsoft, asistió a una conferencia de Mankoff sobre el archivo de viñetas y quedó muy entusiasmada.
Shahaf se preguntó si podía enseñarle a una computadora a evaluar con exactitud cuán graciosa podía resultar una leyenda, y, al hacerlo, superar uno de los desafíos más difíciles del aprendizaje mecánico.
El sarcasmo, los juegos de palabras y otras herramientas del humor dejan perplejos a los sistemas de IA desde hace décadas.
En Microsoft, enseñar a las máquinas y al software a entender el chiste es importante para cosas como el Skype Translator, que está diseñado para permitir que los usuarios se hablen entre sí en distintos idiomas y oigan las traducciones sobre la marcha.
Para el estudio, Shahaf introdujo tiras cómicas y leyendas de la base de datos de The New Yorker en el sistema y le enseñó a encontrar las opciones más graciosas entre las frases que hacían chistes parecidos.
En parte, recurrió a aportes de los trabajadores contratados, utilizando Mechanical Turk de Amazon.com. Después se dedicó a la tarea más complicada de calificar los chistes.
Como el software tradicional de visión por computadora está diseñado para fotos, no para dibujos, los investigadores tuvieron que describir manualmente lo que representaba cada viñeta.
Si bien Mankoff dice que una computadora probablemente nunca pueda superar en gracia a sus guionistas, Microsoft pudo diseñar un sistema de IA que facilitaba la tarea de los caricaturistas. Mankoff quedó impresionado por la capacidad del software para desechar los chistes malos y reducir la lista a los más graciosos.

Bloomberg
 

 


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