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Sábado 24 Mayo, 2014

Durante el primer semestre de 2014, varios países de la América Latina habrán cambiado de gobierno


¿Cómo aprovechar al máximo su luna de miel?

Suele decirse que los primeros 100 días de un presidente son decisivos para el resto de su mandato. Durante esta “luna de miel”, su popularidad, liderazgo, y capacidad de incidir en las políticas públicas están en su punto más alto. Las líneas que trace en esos días de “enamoramiento”, tanto hacia adentro como hacia afuera del Gobierno, influirán durante su gestión.
Por eso es tan importante durante ese período —e inclusive antes de asumir— definir metas, estructuras, rutinas y procesos que permitan desempeñar eficazmente funciones claves que atañan al desempeño del conjunto de la administración y que, por lo tanto, solo pueden ser realizadas desde el “centro de gobierno”.
Este concepto refiere a la institución o grupo de instituciones que prestan apoyo directo al jefe del Poder Ejecutivo generalmente para el desempeño de 5 funciones clave:
• Planificación estratégica, definiendo objetivos que reflejen las principales prioridades del Ejecutivo, asegurando su financiamiento y estableciendo mecanismos para mantener el foco en ellas cuando el día a día (o las crisis coyunturales) amenacen apartar la gestión de ese rumbo.
• Coordinación de las políticas públicas, liderando ámbitos de articulación interministerial para asegurar consistencia en el accionar del gobierno, especialmente en temas que cruzan las divisiones administrativas o que requieren abordajes conjuntos.
• Monitoreo y mejora del desempeño, haciendo un seguimiento sistemático y selectivo del avance en las prioridades gubernamentales, e interviniendo para desbloquear obstáculos cuando las cosas no funcionan.
• Gestión política, conduciendo el diálogo y las negociaciones al interior del gobierno y con otros actores como el Congreso, los partidos políticos, y otras organizaciones de la sociedad civil, asegurando un puente entre la gestión interna y las dinámicas de un gobierno democrático.
• Comunicación y rendición de cuentas, logrando una narrativa coherente y coordinada dentro del gobierno y brindando explicaciones a la ciudadanía sobre qué se ha hecho (y qué se ha logrado) en los temas prioritarios.
Al comienzo de un mandato, la función de planificación estratégica es crucial. Es imprescindible convertir las promesas de campaña a un programa accionable, con prioridades definidas, responsabilidades para lograrlas y rutinas específicas para gestionar la maquinaria del gobierno.
Este ejercicio debe definir las prioridades para guiar las decisiones sobre los programas de los ministerios y agencias correspondientes (crear nuevos y mantener, adaptar o cerrar los existentes) y alinear expectativas hacia adentro del gobierno.
Si esto no se hace al inicio de la gestión, resulta luego muy difícil de implementar. Sin una orientación estratégica clara y coherente, lo más probable es que se generen iniciativas erráticas o contradictorias, guiadas por la coyuntura y por los incentivos de las carreras políticas de las autoridades sectoriales.
Durante el primer semestre de 2014, varios países de la América Latina y el Caribe como Chile, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Panamá habrán experimentado cambios de gobierno. Colombia tendrá elecciones presidenciales el 25 de mayo.
En este contexto de renovación de máximas autoridades del Poder Ejecutivo, es fundamental fortalecer las capacidades de gestión estratégica del gobierno.
El BID viene apoyando a distintos gobiernos de la región en fortalecer sus centros de gobierno.

Mariano Lafuente

Especialista Senior en Gestión Pública del BID