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Los Angry Birds son superados

Casi dos años después de que el iPad ingresó a las salas de reuniones, la demanda de software empresarial para tabletas está despegando

¿Adivinen qué aplicación de Apple Inc. para el iPad cosechó más ganancias en esta Navidad? No fue ni Angry Birds ni Fruit Ninja. Fue Quickoffice, una herramienta de productividad para ver y editar documentos de Microsoft Office.
Alan Masarek, máximo responsable ejecutivo de Quickoffice Inc. quita importancia a ese éxito. Dijo que la aplicación habitualmente estuvo entre las tres que más ganancias produjeron en todo 2011.
“Es lindo llegar al Nº1 pero estamos bastante acostumbrados”, agregó.
Casi dos años después que el iPad comenzó a despertar admiración en las salas de reuniones, la demanda de software empresarial para tabletas está despegando, informa Bloomberg Businessweek. Después de tantear el terreno en 2011, se calcula que las empresas gastarán US$10 mil millones en iPads este año y US$16 mil millones en 2013, según Forrester Research.
Los trabajadores que ya poseen una tableta la usan más a menudo que sus laptops para ver documentos de oficina, dijo Sarah Rotman Epps, analista de Forrester Research Inc. Y como por el momento los fabricantes de software de gran productividad como Microsoft Corp. y Oracle Corp. en general evitan las tabletas, una serie de startups están tratando de llenar el vacío. Están perfeccionando aplicaciones para los operadores bursátiles, los agentes de ventas, los expertos en hojas de cálculo y las cadenas de restaurantes.
“Estamos en los comienzos de un renacimiento del negocio del software de productividad post-PC”, explicó Epps.
Muchos de los emprendedores del mundo post-PC son veteranos del software para empresas como Masarek. Tras una breve carrera en el capital riesgo, cofundó dos compañías de software para empresas durante el auge de Internet de fines de la década de 1990 que luego se vendieron a precios propios de la debacle de Internet. Luego, en 2002, con el despegue de BlackBerry de Research In Motion, obtuvo US$3 millones para Quickoffice y desarrolló aplicaciones para el naciente mercado de los teléfonos inteligentes.
En 2010, Masarek ya había firmado contratos con Nokia Oyj, HTC Corp. y otras firmas para pre-instalar software que permite ver documentos de Microsoft Office en cientos de millones de dispositivos. Sin embargo, pocos usuarios aceptaban pagar $10 para pasar a una versión que permitiera editar además de ver. Ni siquiera los viajeros frecuentes querían trabajar en una pantalla diminuta.
“Mi mujer estaba preocupada”, dijo sobre los años en que Quickoffice avanzaba con dificultad. “Creo que a veces soy más testarudo de lo que debería, pero no iba a perder dinero de los inversionistas otra vez”.

Bloomberg

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