Clinton pone a prueba el carisma de Obama para atraer votantes
El presidente Barack Obama abraza a Hillary Clinton, candidata demócrata, en el escenario durante la Convención Nacional Democrática. Bloomberg/La República
Enviar

Hillary Clinton cuenta con que Barack Obama le granjee la Casa Blanca, en tanto es el único demócrata que puede llevar a las urnas a los jóvenes renuentes, los afroamericanos y los hispanos.

Pero la historia enseña que cuando su nombre no está en la boleta, Obama no siempre da buen resultado.
En 2014, Obama salió a hacer campaña por siete candidatos demócratas a gobernador; cinco de ellos perdieron. Y la participación electoral en cinco barrios donde él se presentó aquel año fue más baja que en las elecciones de medio periodo de 2010.


En Maryland, uno de los estados más demócratas del país, más de 8 mil personas hicieron fila durante horas para llenar un gimnasio de secundaria en 2014 y oír a Obama apoyar al por entonces vicegobernador Anthony Brown, que hacía campaña para llegar a la gobernación.
“Tienen que votar”, le dijo Obama a la multitud que lo aclamó en el condado de Prince George, donde había obtenido el 90% de los votos dos años antes. “No hay excusas”.
Dos semanas más tarde, el día de las elecciones, la muchedumbre había desaparecido. Se votaba en la misma escuela secundaria, pero la participación cayó al 30%, 2,7 puntos porcentuales menos que cuatro años antes. Fue la mitad del nivel registrado en la primera elección de Obama, en 2008. Brown perdió contra Larry Hogan, quien se convirtió en tan solo el segundo gobernador republicano del estado en casi medio siglo.
Hoy, Obama es más popular que en 2014, con un índice de aprobación que este año rondó o superó el 50%. Además, está más involucrado en las elecciones de 2016, que considera como un referéndum sobre su presidencia. El presidente planea pasar uno o dos días por semana haciendo campaña por Clinton hasta el día de las elecciones, dijo la Casa Blanca.
El desafío para Obama es que si bien buena parte de su base fue a votarlo a él, los electores no tienen ningún compromiso con la política. Quienes votaron por primera vez “tomados por el espíritu de la época al elegir y reelegir al primer presidente afroamericano” son menos propensos a ir a votar en 2016 que quienes lo hacen habitualmente, dijo Andra Gillespie, una profesora de Ciencia Política de la Emory University en Atlanta que estudió el efecto de Obama sobre la participación electoral. Un mitin con él no alcanza para llevarlos a las urnas a votar a Clinton, agregó la académica.
Obama podría resultar particularmente efectivo para persuadir a los votantes negros de que voten a Clinton, dijo Alexsis Rodgers, director político de los Young Democrats de Virginia. En 2012, por primera vez en la historia votó una mayor proporción de negros que de blancos, según cifras del Censo de EE.UU.
Con Obama en la boleta, la participación impulsada por él fue fundamental y ayudó a decidir elecciones reñidas en 2008 y 2012 en estados competitivos como Carolina del Norte, Ohio y Pensilvania, dijo William Frey, demógrafo de la Brookings Institution en Washington.
Frey utilizó un modelo para las elecciones de 2012, ajustando la participación a los niveles de 2004, que determinó que quizás el exgobernador de Massachusetts Mitt Romney habría sido electo presidente si la coalición de Obama se hubiese quedado en su casa.
“Fue muy reñido”, dijo Frey en entrevista telefónica. “La participación hizo la diferencia”.


Ver comentarios