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El clamor de los costarricenses por la inseguridad ciudadana, la mala administración de la Caja y la falta de empleo no han sido atendidos debidamente por la Presidenta

Clamores desatendidos

La inseguridad ciudadana, la crisis de la Caja y la falta de empleo, son las principales quejas de los costarricenses en la última encuesta de CID Gallup para LA REPUBLICA, porque no han recibido la atención que deberían por parte de la presidenta Chinchilla.
La principal obligación de un gobernante es atender las solicitudes del pueblo que lo eligió, y en este caso son gritos desesperados de auxilio lo que emite en relación con los temas mencionados.
Continúan los asaltos y aumenta la criminalidad aunque haya aumentado el número de elementos de la Fuerza Pública, como demostración de que esta es incapaz de enfrentar con éxito al hampa. Y no hablamos únicamente del narcotráfico sino de asaltantes con ya largo historial de detenciones que continúan en las calles aunque la Presidenta en campaña resaltó que su experiencia en este campo le permitiría tomar acciones para bajar la criminalidad. Si los asaltantes estuvieran en las cárceles, otra sería la situación de seguridad en las calles y las casas.
No hace falta repetir lo importante de que la Presidenta tomara la decisión de intervenir en lo que hiciera falta para que la Caja comenzara de inmediato a funcionar bien. Sin embargo no lo ha hecho. Sigue la lista de morosos (Estado y empresas privadas) como si ello no ameritara acciones inmediatas para acabar con esa defraudación a la población asegurada.
Siguen sin explicarse a los costarricenses los miles de nombramientos en la administración anterior, sin que ello significara ninguna mejora en la atención de los enfermos que mueren a veces o se agravan sin recibir lo que la ley dice que se les debe dar.
Eso aparte de otros ejemplos de mala administración como compra de servicios privados en vez de adquirir los equipos para prestarlos o ausencia de sistema de compras digitalizado de medicamentos, para garantizar transparencia, entre otros males.
Se necesita generar empleo. Pero las pymes, que podrían comenzar a ofrecerlo, no pueden funcionar como debieran porque no hubo la debida atención y apoyo a ellas. La Banca de Desarrollo, en ese sentido, no pasó de ser un proyecto bien anunciado. Por otro lado, ya se sabía, desde el gobierno anterior, que no se había hecho la tarea para que la apertura comercial fuera bien aprovechada por las pequeñas empresas de este país. Y todo sigue igual.
Realmente es difícil encontrar enfoque positivo para abordar asuntos de tanta gravedad desatendidos.

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