Leiner Vargas

Leiner Vargas

Enviar
Martes 20 Mayo, 2014

Flaco favor le hacemos al país economizando en los campos donde se comprometen el futuro, el crecimiento y bienestar


Reflexiones

Ciencia y tecnología, retórica o prioridad

Es claro que el país no puede crecer a tasas superiores a la media del 4%, si no tiene un motor adicional que empuje un aumento de su productividad.
Los estudios en la OECD muestran que el crecimiento económico sostenido no es posible sin un aumento significativo y estratégico en la inversión país en materia de ciencia, tecnología e innovación. Acercar la economía tradicional campesina a los niveles de productividad medio mundial es importante, empero, esto es insuficiente para aumentar el PIB por encima de la media histórica en forma sostenida y sustantiva.
Este reto país de aumentar la productividad es esencial si se aspira a mejorar la calidad de vida de los y las costarricenses. Es al mismo tiempo un reto social, ante nuestro desafío demográfico, debido a la pérdida de nuestro bono poblacional, por lo que estamos frente a un reto mayúsculo de cara a preservar las conquistas sociales, tales como la seguridad social universal y la educación pública gratuita y de calidad.
Sin embargo, una vez más hemos dejado en el tintero este tema y se le ha bajado el nivel del discurso de la campaña, pasando a ser como en otros tiempos, el farolito rojo de la inversión pública costarricense.
La meta de aumentar al 1% del PIB el gasto en ciencia y tecnología, que ya de por sí es una meta mínima de cara a los requerimientos del crecimiento basado en productividad, vuelve a ser objeto de la demagogia política clásica. Flaco favor le hacemos al país economizando en los campos dónde se comprometen el futuro y el crecimiento y bienestar, apostando por el creciente gasto en burocracia pública, la solución al hueco y la alcantarilla, que parecieran ser entonces una forma clásica de atender lo urgente a riesgo de olvidar y desatender lo importante.
El crecimiento económico no se logra por decreto y tampoco debe ser dejado a la casualidad o la suerte. Los programas públicos en materia de política productiva y tecnológica son urgentes para complementar la inversión pública en otros campos como la educación superior o la infraestructura.
Aumentar el conocimiento científico y tecnológico de nuestras actividades productivas, es la única forma inteligente para mejorar nuestras defensas de frente al cambio climático y de cara a los desafíos de la eficiencia y la competitividad, en un mundo altamente competido globalmente.
Si el actual Gobierno es consistente con lo que dijo en campaña, deberá seguir adelante con su propuesta de aumentar al 1% del PIB la inversión en ciencia, tecnología e innovación e implementar, con la mayor urgencia una estrategia nacional de fomento a la producción y de fortalecimiento del sistema nacional de ciencia y tecnología, de lo contrario, hemos caído en el mito de siempre, la ciencia y la tecnología son más retórica que prioridad.


Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com