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Gloriana Villalobos volvió a demostrar su talento, pero fue insuficiente para ayudarle a Costa Rica a sumar. La tica tuvo disputa el balón con Annamaria Serturini. Tomada de la FIFA.com/La República
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Una nueva derrota de Costa Rica la dejó fuera del Mundial Sub-17

El sueño se esfumó, la esperanza de ganar se escapó como agua entre los dedos y al final se le dio campo al dolor, la frustración y las lágrimas. Italia le ganó a

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Costa Rica 1 a 0 y la eliminó del Mundial Sub-17.
Se intentó, de eso no cabe duda, pero contrario al partido ante Venezuela, la Tricolor, aunque mantuvo la misma entrega y derrochó garra en cada acción, adoleció de fútbol, de ideas claras para hacerle daño a un buen rival.
Y desde el banquillo llegaron variantes en busca de un mejor resultado respecto al primer juego, pero no funcionaron, al punto que al final de los 90 minutos terminaron en la cancha las mismas que se midieron a las sudamericanas.
Italia gestó la victoria a fuego lento, estudió a Costa Rica, mandó a Federica Cavicchia a seguir a Gloriana Villalobos, a secarla a como diese lugar, logrando aislarla del resto del equipo y allí liquidaron a la Nacional, pues con la capitana controlada, se perdió medio equipo.
Una vez logrado ese objetivo, controlaron las acciones y pasaron al plan dos, que era ir en busca de la anotación. Una, dos y tres veces la arquera nacional, Yolian Salas, de muy buen desempeño, quitó el grito de gol de las azzurri, sobre todo a Valentina Bergamaschi.
Un descontrol en la zaga dejó en solitario a Gloria Marinelli, quien de cabeza, con todo el marco a su disposición, remató ligeramente desviado en el más claro de los avisos de que andaba con hambre de gol.
En tanto Costa Rica no pesaba, no tenía ideas, no mostraba fútbol, solo garra para defenderse y tirar para arriba cada pelota que se acercaba al área de Salas, sin pensar en una secuencia de pases.
Y vino el gol, era cuestión de tiempo, se dio de la manera más inesperada. Tiro de esquina desde el sector derecho, descuido en la marca y Marinelli, con una técnica exquisita, prendió el balón de seguido en media vuelta y lo mandó a dormir al fondo de la red. Golazo al minuto 19.
Segundo objetivo logrado, ya habían controlado a Gloriana, marcado el gol y quedaba el tercero, que consistía en cuidar esa anotación como el más preciado de los tesoros, algo que para los italianos no es nada nuevo.
Ese también lo lograron, con un buen cerrojo defensivo, perdiendo tiempo deliberadamente y con la complacencia de la árbitra peruana, frenando el partido con faltas y, por qué no, apostando al contragolpe en busca de liquidar el encuentro, y casi lo logra Bergamaschi en el arranque de la complementaria.
Hay que reconocer que Costa Rica ayudó, claro, su juego fue predecible, falto de ideas, pero, ante todo, sin claridad para llevar el balón al área rival y así es imposible lograr una anotación.
Se terminó el sueño, la gente apoyó, más de 25 mil acudieron al Estadio Nacional y al final premiaron con aplausos la entrega. Ahora queda jugar por el honor el sábado ante Zambia.

Cristian Williams
[email protected]
@La_Republica

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