Alberto Cañas

Enviar
Sábado 25 Mayo, 2013

Que me tengan por separado del partido en señal de protesta, que es lo único que puedo hacer, si han participado en esta agresión contra la cultura nacional


CHISPORROTEOS

Los periódicos (incluido éste que fundé y en el que escribo) no han publicado la noticia. Me enteré, porque amigos me lo contaron. Y la verdad es que ya no sé para qué estoy suscrito a dos periódicos, si no logro enterarme por ellos de lo que no es futbol.
El hecho es que, sin que los diarios (ni sus lectores) se enteren, la Asamblea Legislativa ha aprobado en primer debate el proyecto de ley más triste, pernicioso, mal intencionado, torpe y estúpido que ha pasado por las curules de los diputados.

Se trata de la derogatoria de la Ley de Premios Nacionales obra de Fernando Volio Jiménez, diputado rosista en la Asamblea Legislativa de 1958, y su sustitución por un texto estúpido, analfabeto, que concentra los premios en las manos del Ministro de Cultura, elimina el Premio Pío Víquez de periodismo, lo mismo que el premio de historia de los aquileos, y hace un zambrote entre la cultura que el Estado debe fomentar, y el otro concepto general de cultura que incluye absolutamente todas las manifestaciones que se produzcan dentro de una nacionalidad, incluidas aquellas de cultura popular (montar toros, por ejemplo) que forman parte de esa cultura y no tienen permanencia, de ahora en adelante no habrá diferencia entre una cancioncilla serenatera y una sinfonía.

Es curioso que una ley así tenga el respaldo (que lo tiene) de un Ministro de Cultura como el señor Obregón, que se ha distinguido por un empeño de divulgar en serio la música y la literatura, y que más parece redactada en la administración anterior, cuando el ministerio parecía empeñado en que el Premio Magón lo recibieran funcionarios públicos más que escritores, compositores y artistas, y en alguna ocasión en que este servidor de ustedes figuró en el jurado, el representante del Ministerio en él anunció que no votaría, para el Magón por ningún escritor.


Las universidades nacionales, hasta donde mi conocimiento alcanza, se pronunciaron contra el proyecto que se está aprobando, e incluso la UNED, según entiendo, propuso un proyecto alternativo útil e inteligente.
La oposición del colegio de Periodistas a que desapareciera el Premio Pío Víquez, parece que llegó tarde. Y la comisión dictaminadora no invitó a los ciudadanos preocupados por estos asuntos a que se pronunciaran ante ella, dieran ideas y propusieran reformas.
Nada de eso. Un guamazo, como decían las abuelas, y allá te va. Una ley inteligente y bien concebida, como fue la de Fernando Volio, en vez de ser perfeccionada, sobre todo en lo que ha andado mal que es en la formación de jurados y excesiva participación de una Asociación de Autores muy venida a menos, que celebra asambleas a las que concurren once personas, es sustituida por un mamarracho. Todo en medio del más espantoso silencio de la prensa escrita.
Ignoro, porque la prensa sólo informa con detalles sobre futbol, si lo diputados de mi partido (el PAC) contribuyeron a este atentado contra la cultura, la literatura, el arte, el periodismo y la música costarricenses.
Que me tengan por separado del partido en señal de protesta, que es lo único que puedo hacer, si han participado en esta agresión contra la cultura nacional.

Alberto F. Cañas