Alberto Cañas

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Sábado 27 Abril, 2013

Su último artículo no es más que una sarta de mentiras (como lo fueron, en su artículo anterior, lo que no eran interpretaciones equivocadas y mal intencionadas de actos míos o ajenos)


CHISPORROTEOS


Este José Alberto Aguilar que me viene acusando de mentiroso debería antes mirarse al espejo. Su último artículo no es más que una sarta de mentiras (como lo fueron, en su artículo anterior lo que no eran interpretaciones equivocadas y mal intencionadas de actos míos o ajenos.) En fin, aquí voy ocupándome de lo que me toca.

1. Me recuerda —dice— “al lado de don Pepe cuando éste abogaba por la inversión de ALCOA en Costa Rica”. Mentira. A pesar de mi cercanía a don Pepe y de estar nombrado Ministro en el gobierno que él inauguraría una semana después, estuve contra el contrato de ALCOA, y los estudiantes de entonces me pueden recordar a la par de ellos protestando frente a la Asamblea Legislativa y pidiendo su rechazo. Ya en el gobierno, don Pepe rectificó y decidió no ponerlo en ejecución, y de paso prometió a los indios de la zona que nunca les arrebataría sus tierras..., y ALCOA se fue.

2. Me recuerda también “dirigiendo el periódico Excelsior que fundó el mafioso extranjero de (sic) Robert Vesco”. Mentira. Excelsior fue fundado por el periódico homónimo de México, el partido Social Demócrata alemán y el Partido Acción Democrática de Venezuela. Algunos se asustaron e inventaron que el capital era de Vesco.

3. Me recuerda como diputado en el gobierno de don José María Figueres “donde se dieron concesiones a empresas petroleras y se trajo a Intel”. Si lo que quiere es insinuar que este diputado de entonces tuvo algo que ver con esto, mentira. Después de publicada la tesis de graduación de abogado de Paul Woodbridge se acabó la vieja y poco patriótica práctica de someter a aprobación de la Asamblea los contratos con compañías extranjeras, convirtiéndolos así en leyes. Agrego que ninguna empresa extranjera de las que han llegado aquí ha sido tan beneficiosa como Intel.

4. Dice Aguilar: “El enojo de don Alberto con don Oscar se debe a que nunca le ofreció un puesto en ninguno de sus dos gobiernos”. Agrega a su reconocida condición de mentiroso la de mago y se mete a adivinar. Durante el primero y lamentable gobierno de don Oscar estuve en la Junta Directiva de la Caja de Seguro Social (nombrado allí por don Daniel Oduber y confirmado por don Luis Alberto Monge) no iba a cambiar a mi madre por un burro, y solicitar puesto en un gobierno cuya figura clave era el más fervoroso enemigo que ha tenido el PLN, Guido Fernández, autor incluso de la patraña que quiso mezclar al adolescente José María Figueres con un asesinato. Tuve, de paso, en el año 2001, oportunidad de ver la factura en que se pagó la impresión del libro que encargaron para ensuciar a José María con este asunto. Quién pagó esa factura, averígüelo Vargas, digo Aguilar.
Semejante mentiroso no merece que yo le dedique mi tiempo. Siga mintiendo, con la seguridad de que este ciudadano no volverá a ocuparse de sus mentiras, ni de su falta de señorío. En lo que a mí se refiere, puede seguir ladrando.

Alberto F. Cañas