Alberto Cañas

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Sábado 13 Julio, 2013

Nos están obligando a escoger el próximo gobernante de nuestra república dentro de una lista de autocandidatos. No más auto-candidatos por favor. Olvídense del auto. Busquemos candidatos de a pie


Chisporroteos


No es sorprendente, pero es lamentable, la conducta de los abundantísimos pre-candidatos a la presidencia, que con la excepción del ex-alcalde de San José, no presentan ningún antecedente que los acredite, y ya se ha visto que uno de ellos (¡bendito sea Dios!) lo que quiso fue que le compensaran el salario que dejó de devengar al hacerse a un lado de un puesto para pre-candatizarse.

La situación no puede ser más lamentable. Pase usted lista, querido lector, y ante cada nombre pregúntese qué antecedentes lo acreditan para presentarse como aspirante nada menos que a la presidencia de la República.

Un amigo mío hacía en estos días un chiste diciendo que uno de esos pres está acreditado porque su experiencia como médico de niños lo acredita para ser el médico que la república pide a gritos. Sobre todo porque los dos últimos gobiernos han sido algo así como gobiernos de niños.

En realidad la situación es acongojante. Porque nos están obligando a escoger el próximo gobernante de nuestra república dentro de una lista de autocandidatos. No se ha sabido que ninguno de los aspirantes haya respondido a una instancia pública de conciudadanos, como solía ocurrir antes, hace medio siglo o más.

Una cosa que podría ayudar, ya que no remediar el asunto, sería que para inscribir una precandidatura dentro de un partido político, se necesite un documento cubierto por no menos de mil firmas. Pongo ese número, arbitrariamente, pensando que en los últimos años ha habido más de un precandidato que no habría podido encontrar mil personas que supiesen quien era.

Pero no podemos insistir en tocar esto como si no fuera serio. Es seriesísimo. No creo que ningún país en el mundo, democrático o no, esté pasando por una crisis semejante de tener que elegir sus gobernantes dentro de listas de autocandidatos.

En todo caso, será cuestión, como decían las abuelas, de “prenderse de los santos para que nos devuelvan las antiguas maneras que había de buscar y de encontrar candidatos. No más auto-candidatos por favor. Olvídense del auto, busquemos candidatos de a pie.
 

Alberto F. Cañas