Alberto Cañas

Enviar
Sábado 15 Junio, 2013

Ya que están aceptando las reformas al proyecto de ley de premios que propone doña Amalia (Chaverri), le pido a ella trasmitir las siguientes ideas, que no son del todo malas


Chisporroteos

Yo sé que para la diputada Alicia Fournier yo no existo, aunque ella goce de mi respeto y haya heredado los sentimientos que me despertó mi afortunada amistad con ese espejo de caballeros y de periodistas que fue Rodrigo Fournier, por eso, lo que voy a decir hoy se lo digo a mi amiga Amalia Chaverri, con el encargo de que ella, que sí existe, se lo transmita a doña Alicia, si bien lo tiene, como propio.

Ya que están aceptando las reformas al proyecto de ley de premios que propone doña Amalia, le pido a ella transmitir las siguientes ideas, que no son del todo malas.

Primera.- Que se mantenga incólume el artículo que crea los Premios Aquileo Echeverría, en la forma que está (quizás agregando uno más en el terreno de las Artes Plásticas), pues dentro de la adolescencia que viven nuestras letras, conviene que haya premios diferenciados de novela, cuento, poesía, teatro, ensayo e historia.
Sobre todo, que se mantenga el de historia donde está, porque en general han entendido los jurados que el receptor del Magón debe provenir de alguno de los terrenos cubiertos por los Aquileos, circunstancia ésta última que convendría incluir en la ley

Segunda.- Que la representación de la Asociación de Autores en los jurados se traspase a las Universidades, buscando la manera de que las facultades de letras, historia, y artes plásticas, estén representadas equitativamente.

Tercera.- Cabría aumentar la participación en los jurados, de la Academia de la Lengua, y establecer la de la Academia de la Historia en el premio respectivo.

Como estoy seguro de que doña Alicia no me lee, le ruego a doña Amalia que, por los medios a su alcance, ponga en conocimiento de doña Alicia estas menudas ideas que sí tienden a mejorar los premios y que con mucho gusto, desde el comienzo de todo esto, habría estado dispuesto a someter a doña Alicia.

Alberto F. Cañas