Alberto Cañas

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Miércoles 22 Mayo, 2013

A Costa Rica nunca le han faltado personajes capacitados para la función de gobierno... pero que preferirían ir a un gobierno de renovación, de cambio, y no de la rutina que venimos viviendo y sufriendo


Chisporroteos

Un gran cantidad de personas con quienes he conversado últimamente, me expresan su convicción, más bien su deseo, de que la señora Presidente de la República, en virtud de los últimos acontecimientos, renuncie a su cargo.
Un bombazo de ese calibre sería, a juicio de este modesto columnista, un golpe demasiado fuerte a la tranquilidad y orden que todos esperamos se recuperen pronto en Costa Rica.


Más sencillo y puede que más eficaz, habría sido una renuncia del gabinete en pleno, inspirada en el deseo de que doña Laura reorganice su gobierno sobre bases diferentes a la del evidente amiguismo que ha presidido casi todas sus actuaciones.
Una crisis de gabinete, agrego, que pudiera culminar en un gabinete de concentración nacional en el que estuvieran representados otros partidos políticos que el de la Presidente.
Digo esto convencido de que aunque faltan menos de doce meses para que la presente administración termine, le conviene al gobierno, le conviene a la presidente y le conviene al país que se sienta un cambio casi violento por lo vigoroso, y que se vea un nuevo gabinete compuesto por personas diferentes a las que han venido gobernando ya no sabe uno desde hace cuantos años.
Por supuesto, tal cosa debe ir acompañada de una promesa presidencial de no viajar más, salvo aquellos casos de necesidad y obligación nacionales.
Don Pepe Figueres, siendo presidente, más de una vez viajó como pasajero corriente en los aviones de LACSA. LACSA lo sentaba en primera clase, y las autoridades de los países que visitaba, avisadas por sus representantes diplomáticos aquí, le daban el tratamiento de gobernante que es de rigor. Pero, recordémoslo, don Pepe no viajaba para ir a misa.
El país tiene gente capacitada para participar en un gobierno. Pero se ha corrido, y habrá que irla a buscar a las universidades o a otras entidades de parecido jaez, donde se han refugiado muchos ciudadanos enormemente capacitados que, adictos a un partido político, sienten que no hay lugar para ellos en los gabinetes que venimos sufriendo en los últimos gobiernos.
Otras caras, otros nombres, otras ideas, otras perspectivas. A Costa Rica nunca le han faltado personajes capacitados para la función de gobierno... pero que preferirían ir a un gobierno de renovación, de cambio, y no de la rutina que venimos viviendo y sufriendo.

Alberto F. Cañas