Alberto Cañas

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Miércoles 27 Febrero, 2013

El diputado Molina ha salido a propugnar que se nombre en la Sala Constitucional a un magistrado de derechas que ayude a acabar con algunas cosas que a don Oscar no le gustan


CHISPORROTEOS

Aunque posteriormente rectificó sus declaraciones, lo cierto es que esa rectificación, al menos para este servidor de ustedes, no fue muy convincente. El Jefe de fracción del PLN en la Asamblea, don Fabio Molina ha dado a entender que a su juicio, el nuevo magistrado que va a sustituir a don Luis Paulino Mora en la Sala Constitucional debe conformarse con las ideas (llamémoslas de algún modo) de don Oscar Arias, que consisten como ha quedado claro a lo largo de veinte años en destruir cuanto lleve la firma de don José Figueres y establecer en Costa Rica, definitivamente, gobiernos de ala derecha que llenen las aspiraciones, no de los ciudadanos, sino de los extranjeros que vienen aquí a enriquecerse, y a quienes el señor Arias ha protegido, saltándose incluso la Constitución cuando le hizo falta.

Ya en su primer gobierno se había lanzado don Oscar sobre el Consejo de Producción suspendiendo la compra por parte de éste de cosechas, con lo cual volvió el agricultor costarricense a caer en las garras del especulador de los mercados, y cerrando los estancos que el Consejo tenía abiertos para que la gente pobre comprara en ellos su “diario”. (“Que lo compren como yo en los moles” debe de haber dicho.)

No contento con esto, prácticamente clausuró el INVU. Se acabaron las hermosas ciudadelas que esta institución construía, y cuyas casas se adjudicaban sin preguntarle su color político a los favorecidos. Desde la primera administración de don Oscar, viene el INVU siendo una institución burocrática sin pies ni cabeza, y sus hermosas y democráticas ciudadelas pasaron a la historia. (como la guerra del 56, de los 150 años de cuyo final, con la rendición de Walker, don Oscar, en la Presidencia de la República, prefirió no enterarse).

En su segunda administración don Oscar le puso el ojo al ICE. Nombró en él al destructor oficial de instituciones señor Doryan, a quien envió al ICE tras permitirle hacer bastante daño en la Caja de Seguro Social. Dichosamente el ICE es fuerte y se defendió como quien dice “patas arriba” de manera espectacular, y resultó más poderoso que el arismo, que se quedó con las ganas pero es de suponer que todavía las tiene.

El diputado Molina ha salido a propugnar que se nombre en la Sala Constitucional a un magistrado de derechas que ayude a acabar con algunas cosas que a don Oscar no le gustan. Ignoro qué piensa de esta barbaridad el virtual candidato del PLN Johnny Araya, y si ya se habrá apersonado como corresponde ante la fracción de su partido a pedir que no le permitan a los diputados que hablen por boca de ganso sin consultar con el virtual jefe del Partido, que es él.

Si ustedes se fijan, no se trata por ahora de deshacer totalmente la obra del PLN. Por ahora, solamente la de don Pepe. Lo que después del 48 hicieron los presidentes Francisco J. Orlich, Daniel Oduber y Luis Alberto Monge está por ahora firme, pero si el país no detiene esto, terminarán también por perecer las labores de esos tres gobernantes.

La tremenda frase que se ha atribuido a don Pepe: “No conseguirá que yo lo apoye ni casándose con una prima mía”, parece que ha surtido efecto. Lo que los liberacionistas de antaño estamos pidiendo es que don Johnny Araya se imponga y asuma el mando dentro de ese partido. No es ésta una necesidad del PLN sino una necesidad del país.

Alberto F. Cañas