Alberto Cañas

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Miércoles 2 Noviembre, 2011


CHISPORROTEOS


Continúo mis comentarios al proyecto de ley de Premios Nacionales que está tramitando la Asamblea Legislativa.
Una de las cosas raras que contiene, aparte de acabar con los premios Aquileo Echeverría que se vienen otorgando desde 1961 y que les han permitido un desarrollo armónico e interesante a las letras costarricenses, es esta cosa tan curiosa: Transforma el Premio Magón en Premio Manuel González Zeledón (se les olvidó poner el número de su cédula, pero creo que Magón falleció antes de que se estableciera la cédula), de modo que un seudónimo breve, terminante, de dos sílabas, que todo el mundo conoce, se convierte en algo más complicado. Propongo al autor del proyecto que inste al mundo a seguir su ejemplo; que el Premio Nobel se llame Alfred Nobel (palabras agudas ambas por si alguien no lo sabía); que el premio Cervantes se llame Miguel de Cervantes y Saavedra; que los premios Pulitzer se llamen Joseph Pulitzer y de paso que la ciudad de Washington pase a llamarse George Washington, no vaya alguien a creer que a quien conmemora es a don Hermenegildo Washington que tuvo una zapatería en Filadelfia allá por 1720. Todo en aras de la brevedad.
Pero hoy quiero ocuparme de un nuevo premio que crean, al mismo nivel del Magón (excúsenme, del Manuel González Zeledón). Se llamará Emilia Prieto Tugores, en conmemoración de una señora que allá por los años 30 y 40, se preocupó de rescatar e investigar piezas de folklore y de sabiduría popular. No dejó una obra de la que se hable, aunque lo que hizo fue digno de estimación. Pero si se trata de honrar a una intelectual comunista de fuste, lo propio habría sido recurrir a Carmen Lyra, que es una figura nacional de relieve.
El premio Emilia Prieto Tugores constituirá un reconocimiento a la labor cultural de toda una vida que, de conformidad con los criterios… del artículo 14 de esta ley… hayan evidenciado (no encuentro el sujeto de este verbo haber) un decidido nivel de aporte al fortalecimiento del entorno y del desarrollo cultural costarricense, dentro de alguna de las siguientes expresiones culturales: a) tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial, b) artes del espectáculo, c) usos sociales, rituales y actos festivos; d) conocimientos, procedimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo (el universo no podía quedar por fuera): e) técnicas artesanales tradicionales”.
Los criterios del artículo 14, son los siguientes, que ustedes leerán con el deseo de que les aclaren las oscuridades de lo que acabo de copiar: a) reconocida (no dice reconocida por quién pero me imagino que será por el Ministro de Cultura) capacidad de fomento, puesta en valor y (re)producción (insisto en que esto es copia literal) de los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, transmitidos de generación en generación y recreados constantemente en función del entorno y de la historia; b) reconocida actuación como motores y vectores (busqué Vector en el Diccionario y dice: Agente que transporta algo de un lugar a otro. Las demás definiciones se refieren a otras cosas) de la construcción de identidades; c) Reconocida (ya suponemos por quién) identificación como parte integrante del patrimonio cultural de las distintas personas y grupos que habitan Costa Rica.
Les sugiero que descansen, antes de que el próximo sábado siga este comentario.

Alberto F. Cañas