Alberto Cañas

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Sábado 15 Octubre, 2011


CHISPORROTEOS


Una de las frases que todos los días recuerdo del presidente Francisco J. Orlich, la profirió en un momento en que tuvo una vacante en su gabinete, y de pronto me citó el nombre de un buen partidario suyo que lo había visitado para solicitarle lo nombrara en el ministerio vacante, para desempeñar el cual era visiblemente inapropiado, aunque desempeñó otros con acierto en anteriores y posteriores ocasiones. La frase de don Chico fue esta: “Fijate en una cosa: los que se ofrecen son siempre los peores”.
La he recordado al leer que se van a sacar a concurso las gerencias de la Caja Costarricense de Seguro Social. A nuestro gobierno le da una soberana pereza buscar gente. La Presidenta lo ha demostrado en la integración y reintegración de su gabinete; trabaja con los que tiene a mano. De manera que, en vez de salir a buscar en todos los reductos del país a las personas más capacitadas por sus conocimientos, capacidad y antecedentes para sacar adelante la Caja se va a atener a las que se ofrezcan.
Es seguro que las personas que se ofrecerán no serán de esas a quienes hay que convencer de que hagan un sacrificio para servirle al país, abandonando temporalmente una posición en la esfera privada. Tampoco entre la gente capacitadísima que abunda en las universidades, y que se siente cómoda donde está, que no quiere mezclarse con un régimen donde el más adicto está mejor considerado que el más apto, y si no se lo piden no va a ir a comprarse pleitos. Etcétera, etcétera.
Podemos estar casi seguros de que la gente que se ofrecerá será muy parecida a la que va saliendo de la Caja. En cualquier parte del mundo que no sea Costa Rica, estarían los miembros del gobierno visitando, conversando, solicitando, buscando entre la mejor gente del país, para llevar a la Caja un equipo como los que la administraron en los viejos, buenos tiempos de nuestro país. En todo caso es casi seguro que la gente que la Caja necesita no está entre los que celebraron el sexagésimo aniversario de un partido del cual vienen ellos destruyendo poco a poco todas las buenas cosas que hizo en sus mejores épocas. Tampoco entre los que no se han dado cuenta, porque no se la quieren dar y a que mientras no se den cuenta pueden ser tomados en idem.

Ya lo estoy viendo y oyendo a usted, querido lector, cuando aparezca la lista de los que van a nombrar, preguntando a todos sus conocidos quienes son esos señores y señoras tan anónimos hasta la víspera. Igual podrían pedirle candidatos al Servicio Civil.

Alberto F. Cañas