Alberto Cañas

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Sábado 24 Septiembre, 2011


CHISPORROTEOS

Algún buen amigo me pide que comente la información que publicó el viernes el diario Extra, sobre el diputado que ha sido acusado ante los tribunales por haber agredido físicamente y golpeado a su esposa.
¿Y qué querrá mi amigo que yo diga? Me imagino que lo que pensaría, aunque no lo diga, un hombre decente y bien educado. No lo sé. No puedo decir nada. Me he quedado tonto y mudo. Solo me hago una pregunta: ¿Es esa en verdad, la Costa Rica del año 2011?
¿Pueden ustedes imaginarse una noticia o un diputado así en 1911, durante el gobierno de don Ricardo Jiménez? ¿En 1921 durante la administración de don Julio Acosta? ¿En 1931 cuando gobernaba don Cleto González Víquez? ¿En 1941 bajo la administración del doctor Calderón Guardia? ¿En 1951 durante el gobierno de don Otilio Ulate? ¿En 1961 cuando gobernaba don Mario Echandi? ¿En 1971 bajo el gobierno de don José Figueres? ¿En 1981 durante el período de don Rodrigo Carazo? ¿En 1991 bajo el gobierno de don Rafael Angel Calderón? ¿En 2001 cuando quien gobernaba era don Miguel Angel Rodríguez? Aclaro: he citado los nombres de esos gobernantes únicamente para ayudar al lector a ubicarse en la fecha. Sobre todo, porque de ninguna manera tiene la actual presidente algo que ver con la noticia de estos días.
La historia pudo y debió suceder en Macondo. Pero, ese es un pensamiento que me provocan las noticias casi todos los días. Costa Rica fue otra cosa. Y lo malo es que, a la larga, los países se definen también por las normas de conducta de sus habitantes y porque les exigen a quienes aspiran a gobernarlo, ciertas conductas que no hay necesidad de estar repitiendo todos los días.
Todavía quedan en el mundo muchos países civilizados que al enterarse de una villanía como la que se ha publicado, le exigen a quien la cometió que desaparezca de la función pública para nunca más volver.

Alberto F. Cañas