Alberto Cañas

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Miércoles 16 Marzo, 2011


Chisporroteos


En La Nación del domingo 13, página 18A, se afirma que la finca Aquiares fue fundada por don Stanley Lindo. Tal cosa no es cierta. Esa finca la fundó el arquitecto don Jaime Carranza en los comienzos del siglo XX. Y fue él, según entiendo, quien se la vendió al señor Lindo alrededor de 1920. Era un enorme finca de café con una extensión que según creo excedía las 800 manzanas. En algún momento de la década de 1950, la adquirió una sociedad que formaron don José Figueres y don Manuel H. Rodríguez, y ha cambiado de dueño varias veces. Lo que es indiscutible es que perteneció a don Jaime Carranza antes que a don Stanley Lindo.
Me tiene al borde de la congoja la cantidad de “escenarios” y de ”qué tanes” que está apareciendo en los periódicos sin que nadie en ellos acuda a defender el idioma español. La palabra inglesa scenario, no se traduce al español como escenario, aunque se parezcan. El diccionario inglés que poseo la define así: A script or an outline of the plot of a motion picture. Se empleó mucho en los años de cine silencioso. El cine sonoro prefirió sustituirla por screen play, que es la que todavía se usa (aunque en las películas filmadas para la televisión ponen teleplay). Hace algunos años la prensa norteamericana la resucitó para referirse a algún hecho que hay probabilidad de que ocurra, con lo cual le fue bastante fiel al significado original. Pero sólo a los que traducen el término inglés once por el español once, se les puede ocurrir que scenario es, en castellano, escenario o sea la parte del teatro donde actúan los artistas
En cuanto a qué tan, surgió, según creo, entre los dobladores mexicanos de películas, que por alguna razón se negaban a emplear la palabra correcta cuan. En Costa Rica increíblemente ha desaparecido el cuan, que en mi infancia y juventud era palabra de uso corriente tanto oral como escrito. Ahora bien, en Costa Rica, cuando no queremos decir cuan, tenemos formas muy ticas de sustituirla. No “qué tan grande”, sino “de qué tamaño es”, no “qué tan lejos”, sino a qué distancia queda”. Y así sucesivamente. No hay obligación de decir cuán grande, pero debería haber una prohibición de decir qué tan grande. Hablemos castellano, o hablemos en tico. De qué tamaño es, a qué distancia queda, cuánto mide. En mi curso de periodismo de opinión, un qué tan obtiene una nota inferior a 70 (que es la mínima para aprobar). Dichosamente, ningún estudiante me ha escrito todavía escenario, salvo con el buen significado castellano que tiene.

Alberto F. Cañas
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