Alberto Cañas

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Sábado 14 Marzo, 2009

CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

Es admirable la vitalidad y espíritu de acción de ese gran pintor que es Rafa Fernández, que, atacado por grave enfermedad hace algunos años, logró superarla y sigue trabajando, pintando, creando arte.

La exposición que ha abierto ahora en el Museo Calderón Guardia muestra no un nuevo Rafa (que no haría falta), sino el Rafa de siempre experimentando, probando, jugando con las formas y el color, más con el color según es su costumbre, y creando obras de arte, una tras otra, según es su costumbre. Vivo, inquieto, insatisfecho hoy con lo que hizo ayer. El pintor que hemos admirado, el hombre a quien hemos profesado merecido afecto.

Nada puede agradarme más que ver a Rafa Fernández activo, artista siempre, y siempre renovándose.

Hace días vengo pensando si ese afán de algunos de consagrar al gobierno más corrupto y asesino de nuestra historia, no será una manera de tranquilizar a los corruptos de nuestros días, de decirles “no se preocupen, que aunque ahora condenen (judicial o políticamente) antes de que pasen cien años aparecerá quien los perdone, y absuelva, y los considere iguales a los próceres de verdad.

Rendirle homenaje a un corrupto y corruptor, asesino de periodistas de noventa años atrás, ¿no es una manera de decirles a los corruptos de hoy que aunque los saquen del gobierno pueden estar tranquilos y corromperse tranquilos y abusar tranquilos, pues en el futuro habrá hasta académicos de la historia que los equipararán a los próceres, a los estadistas y a los honorables?

No es cuestión de apellidos. El diputado Tinoco emplearía mejor su tiempo, no en reivindicar a un primo de su abuelo, sino en procurar, con el apoyo nacional, que se declare Benemérito de la Patria a su tío don Luis Demetrio Tinoco Castro, fundador de la Universidad de Costa Rica y uno de los hombres de gobierno ejemplares de la primera mitad del siglo XX.

Ya en prensa la anterior columna, leo el artículo que me dedica don Enrique Tovar en La Nación de ayer. Prometo ocuparme de él el próximo miércoles.


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