Alberto Cañas

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Miércoles 11 Marzo, 2009

CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

Un artículo de mi respetado don Marcello Pignataro me da la oportunidad de hacer algunos comentarios sobre el verdadero sentido de una convención y de lo que aquí vienen propalando como “convención abierta”.

Si una convención es (según el Diccionario de la Real Academia Española), la “reunión general de un partido político o de una agrupación de otro carácter, para fijar programas, elegir candidatos o resolver otros asuntos”, es evidente que se trata de una reunión de miembros de esa agrupación o de ese partido político sin participación de extraños. Lo que quieren llamar aquí convención abierta se acerca más a la idea del plebiscito, y deberían quienes la propugnan, explicar la diferencia con éste.

Dice don Marcello que si la convención del PAC fuese abierta, él asistiría a ella a votar por doña Epsy Campbell. Pero no agrega cuál sería su conducta si tras emitir ese voto, doña Epsy no resultara escogida. ¿Votaría por el candidato que saliera elegido en el PAC? Si la respuesta a esta pregunta fuere negativa, resultaría evidente que lo que don Marcello habría querido hacer era procurar que el PAC tuviera un candidato de su gusto, sin importarle el PAC mismo ni sus programas. (¿O me equivoco?) El que vote en una convención, debe estar comprometido consigo mismo a aceptar los resultados de la convención y a votar en el febrero siguiente por la persona que resulte elegida.



No sé qué pensarían los partidarios de las “convenciones abiertas” si se propusiera que a los miembros de la Liga Deportiva Alajuelense les dieran la oportunidad de participar en la decisión de a quienes alinea el Saprissa. ¿Por qué entonces van los integrantes del PLN o de PUSC a decidir quien va a ser el candidato del PAC, sobre todo si, como fieles a su partido respectivo, preferirán al más derrotable?

Siempre he sospechado que la irrupción de don Abel Pacheco como candidato del PUSC en el 2002, contra el criterio y la opinión de don Rafael Angel Calderón, fue obra de liberacionistas infiltrados, que creyeron que Pacheco era más fácil de derrotar que Méndez Mata. Y que la discutible calidad de algunos candidatos de Liberación debiose a que una infiltración de gente del PUSC escogió al aspirante más derrotable. Es indiscutible que desde que en este país se comenzó a hablar de “convenciones abiertas”, bajó la calidad y el calibre de los candidatos presidenciales del binomio PLUSC.

La convención propiamente dicha tiene la indiscutible ventaja de que quienes participan en ella son gente que votará en febrero por quien obtenga el triunfo.

Por otra parte, y con el enorme respeto que tengo por don Román Macaya, a mi juicio una de las figuras más destacadas del PAC y de nuestra vida pública en general, me permito afirmar que se equivoca cuando expresa que necesita un plazo mayor para darse a conocer. Lo contrario es lo correcto: un ciudadano debe darse a conocer primero y aspirar luego a los cargos electivos. No se puede o no se debe aspirar a un cargo de elección, si no se es conocido. El orden de los factores sí altera el producto. Mi deseo ha sido siempre que don Román ocupe una posición destacada en el primer gobierno del PAC, para que desde allí se dé a conocer ampliamente y pueda saltar a posiciones de elección popular, como ha ocurrido con doña Epsy Campbell. El es una reserva nacional. Pero (a diferencia de lo que sucede en la reciente película El Curioso Caso de Benjamin Button, las cosas deben hacerse de atrás hacia adelante y no comenzando adelante.

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