Alberto Cañas

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Sábado 7 Marzo, 2009

CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

Acaba de morir, a los 92 años, Horton Foote, a juicio de este modesto columnista el mejor dramaturgo norteamericano de la generación que siguió a Tennessee Williams, Arthur Miller y William Inge.

Curiosamente, Foote rara vez iba a Broadway, y prefería estrenar sus obras en Dallas, ciudad donde el teatro florece, y florece en buena parte por influencia suya.



Buen tejano, Horton Foote creó un mundo, un pequeño pueblo imaginario cuya vida y personajes analizó. Como los mejores dramaturgos de la historia, escribió sobre los problemas de seres humanos concretos y no de grupos sociales o de las sociedades mismas. Entiendo que fue él quien dijo una vez que a Shakespeare nunca se le habría ocurrido escribir sobre los bajos salarios que se pagaban en las minas y le interesaron más los problemas íntimos de personajes como Hamlet, Otelo, el rey Lear, y así sucesivamente. Resolver problemas no: analizar seres humanos mediante la historia de lo que les sucede.

Aquí nunca se ha representado una obra suya. Es más, ignoro si han sido traducidas al español, o si las consideran “demasiado locales” y más aptas para “adaptarlas” a sociedades distintas de la que Foote vivió, inventó, creó o reprodujo.

Horton Foote se distinguió también como guionista cinematográfico, y todavía se recuerda el maravilloso guión que escribió para la película Matar un Ruiseñor, que le valió un merecidísimo Oscar. Obtuvo otro por una película que no se exhibió aquí, y su prestigio de guionista fue tan grande como el de dramaturgo.

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