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China y Taiwán firman TLC

Redacción La República [email protected] | Miércoles 30 junio, 2010



China y Taiwán firman TLC
Los países asiáticos están más cerca que nunca tras firma de histórico acuerdo comercial

China y Taiwán pasaron ayer página a sesenta años de enfrentamientos, batallas diplomáticas y hostilidad mutua con la firma de un acuerdo de libre comercio que marcará un antes y un después en la relación entre el régimen comunista y la “isla rebelde”.
El acuerdo, que para no herir susceptibilidades en el sector independentista taiwanés ha sido denominado Acuerdo Marco de Cooperación Económica (AMCE), fue ayer rubricado en la localidad central china de Chongqing.
Ciudad de gran importancia histórica para comunistas y nacionalistas del Kuomintang, que ya se reunieron allí para negociar en 1945, cuando eran liderados por Mao Zedong y Chiang Kai-shek, aunque en esa ocasión el fracaso del diálogo marcó el inicio de una guerra civil (1945-49) que concluyó con la escisión de Taiwán.
La firma de ayer y los dos años de negociaciones previas no han sido llevadas a cabo por los Gobierno de ambos países -que no aceptan relaciones de Estado a Estado- sino por dos organizaciones no gubernamentales que representan a uno ante el otro: la china Asociación para las Relaciones a través del Estrecho (ARATS) y la taiwanesa Fundación para los Intercambios del Estrecho (SEF).
El acuerdo, considerado por ambas partes el más importante que China y Taiwán firman en seis décadas, reducirá aranceles a 539 artículos taiwaneses en el mercado chino (lo que ahorrará $13.800 millones a Taiwán) y a 239 importadas de China a la isla (un beneficio de unos $2.860 millones para los chinos).
La industria petroquímica, la de maquinaria, el textil, los servicios no financieros (auditorías, hospitales, mantenimiento de aviones, I+D) son algunos de los sectores que según los expertos resultan más beneficiados por el acuerdo, que según China es sólo el principio de una mayor apertura económica entre ambas partes.
También incluye un documento para la defensa mutua de la propiedad intelectual, que beneficiará a la boyante industria del entretenimiento taiwanesa.
La firma marca la culminación de dos años de negociaciones entre ARATS y SEF, coincidiendo con el regreso al poder en Taiwán del Partido Nacionalista Kuomintang (KMT).
Esas negociaciones estuvieron paralizadas entre 1997 y 2008, especialmente durante el Gobierno en la isla del independentista Chen Shui-bian (actualmente en la cárcel por corrupción).
Ambas partes han destacado lo histórico del acuerdo, que según afirmó ayer el presidente taiwanés, Ma Ying-jeou, en Taipei, “fomentará la internacionalización de la isla y evitará su marginación comercial”.
Los independentistas taiwaneses, ahora en la oposición, recelan sin embargo del tratado, al que consideran un “caballo de Troya” del régimen comunista para anexionarse de nuevo la isla.
El acuerdo “pone en peligro la democracia y el estilo de vida actual”, aseguró ayer la presidenta del independentista Partido Demócrata Progresista (PDP), Tsai Ing-wen, quien no descartó anular el tratado si su partido regresa al poder en 2012.
Pero el Gobierno nacionalista de Taiwán defiende el acuerdo como única salida viable ante el peligro de aislamiento regional que corre la economía isleña, más afectada por la crisis global que el gigante asiático.
Los empresarios taiwaneses, que defienden en su mayoría el acuerdo, estaban además atemorizados por los efectos negativos que puede causarles el Tratado de Libre Comercio entre China y la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), en vigor desde principios de 2010.
Sin embargo, hay sectores como la economía taiwanesa que ven con temor el acuerdo, entre ellos las industrias tradicionales menos competitivas y los agricultores (pese a que el acuerdo por el momento, por deferencia a éstos, no incluye reducción de tasas a los productos agrícolas).
Desde un punto de vista internacional, según los analistas, la firma del AMCE consolida la paz en el Estrecho de Formosa, abre a Taiwán la posibilidad a firmar acuerdos similares con otros países, y probablemente consolidará una muy competitiva industria tecnológica chino-taiwanesa que hará temblar a grandes competidoras en EE.UU., Japón o la UE.
La ciudad donde se firmó el acuerdo, Chongqing (cercana a la Presa de las Tres Gargantas) fue durante la invasión japonesa la capital provisional de la República de China que entonces gobernaba el ahora taiwanés KMT, por lo que la elección de ese lugar se interpreta como una concesión simbólica de los comunistas chinos.

Pekín y Taipei
EFE