Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Jueves 21 Enero, 2016

 Incluso, el hecho de cerrar, liquidar y finiquitar algunas instituciones y programas y atreverse a plantearlo es, de por sí, un gran ejercicio intelectual y una propuesta que por sí misma da esperanza de que las cosas puedan cambiar

¡Cerrar!

Con este acróstico o acrónimo o juego de siglas como título, el diputado Solís ha ejercido la iniciativa legislativa con el fin de concentrar algunos programas, comprimir la Administración Pública y, por supuesto, racionalizar y disminuir el gasto público. El propósito de este artículo no es el análisis exhaustivo del proyecto, tampoco lo es polemizar acerca de la creación del nuevo Ministerio de Asistencia Social ni, mucho menos, acerca del concepto asistencialista que encierra.
Sí debo dedicar unas líneas al juego de siglas y acrósticos del diputado Solís, porque me parece ingenioso y bastante conducente. Algunas veces este tipo de recursos es apropiado para dar impulso o aceptación a un proyecto. Es importante saberlos vender o popularizar. La idea de “C.E.R.R.A.R. (Cerrar instituciones, Eliminar duplicidades, Reunificar funciones, Redefinir rectoría, Ahorrar recursos y Reducir la pobreza) no es mala, todo lo contrario.
Permítaseme la digresión respecto de otro proyecto con técnica similar. Se trataba también de un proyecto del diputado Solís, pero en otro periodo constitucional (94-98). El proyecto había sido llamado “Culpa” (corte únicamente lo plantado ahora) y pretendía preservar los árboles. En aquel entonces, algún partidario había sido prolífico en grafiti y en una pared al norte de la plaza de San Pedro aparecía la apología del proyecto con la palabra “Culpa”. Lo interesante es que algún cristiano se apuró a contestar con otro aerosol: “… y perdón de Dios”.
Volviendo a nuestro tema, más que el impulso a un nuevo Ministerio y pasando por alto los conceptos y la técnica, lo que me interesa destacar es cómo se está volviendo posible, incluso en un partido como el PAC, no solo cuestionar la acción pública y la técnica asistencialista, sino plantear cerrar instituciones y programas para buscar la racionalidad.
No pretendo endosar el hecho de reunir tantas instituciones y programas en el nuevo MAS (Ministerio de Asistencia Social) sino que felicito la concepción de nuevas ideas al respecto y el salirse de la petrificación que muestran algunos. No endoso el hecho de liquidar a los empleados de varios programas e instituciones sino la actividad de pensar en alguna solución sin prejuicios.
Por supuesto que no estoy avalando la continuación de algunos tributos ni la idea de algunos programas sino el hecho de haberse salido de la modorra imperante para plantear otras perspectivas y vías jurídicas.
Incluso, el hecho de cerrar, liquidar y finiquitar algunas instituciones y programas y atreverse a plantearlo es, de por sí, un gran ejercicio intelectual y una propuesta que por sí misma da esperanza de las cosas puedan cambiar.
Tal vez sea mejor idear un modo jurídico de extender la continuidad laboral y concentrar las actividades sin una erogación inmediata. Quizás convenga más evaluar el esquema asistencialista, proclientelista y demagógico que parece animar algunas instituciones. Es obvio que resultaría mejor una revisión de tales conceptos y programas, pero se celebra la iniciativa y la propuesta.
Hagamos debate al respecto, leamos el proyecto de ley “C.E.R.R.A.R. (Cerrar instituciones, Eliminar duplicidades, Reunificar funciones, Redefinir rectoría, Ahorrar recursos y Reducir la pobreza), presentado por el diputado Ottón Solís, el cual ocupa el expediente N.º 19.834. Iniciemos debate, perdámosle el miedo a la idea de cerrar instituciones y programas (celebro el acróstico) y promovamos más ideas similares.

Federico Malavassi