Cemento chino tendría poca relevancia comercial
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El tema de la importación del cemento chino ha generado una gran polémica, por algunas supuestas irregularidades.

Sin embargo, el uso en el mercado nacional del cemento importado, sea de China u otro país, nunca sería significativo, al analizar los datos del mundo, en que la comercialización del cemento representa un porcentaje ínfimo del consumo.

Es posible por un lado que la empresa Sinocem Costa Rica soñara con suplir hasta el 10% del consumo, aprovechando un supuesto préstamo de unos $20 millones, mientras el mercado nacional es de unos $200 millones anuales, tal como lo aseguró Cemex hace poco.



Por otra parte, nadie sabe si el monto de ese préstamo sea o no exacto, si se refiere a las importaciones de este año o de varios años, o si se invertiría en el cemento chino propiamente, o también en cualquier otra actividad de Sinocem.

Se trataría además de un suceso único en el mundo, ya que salvo en casos excepcionales temporales, el cemento importado no desplaza el producto local, sobre todo por los problemas del transporte.

El cemento es a la vez pesado y barato, además enfrenta el riesgo del daño por la humedad en el recorrido marítimo, dijo Jorge Guajardo, representante mexicano de la World Cement Association.

Otras complicaciones incluyen las dudas sobre la disponibilidad en cualquier momento del cemento enviado por un productor lejano, así como el tiempo de entrega, que a menudo requiere dos meses, comparado con algunos días en el mercado local.

Por eso, existe el refrán de que “el cemento no viaja”, agregó Guajardo.

Estados Unidos es el único país en que el cemento importado representa una proporción significativa del consumo, siendo el 10% de la demanda total.

Sin embargo, de este monto se debe restar la importación desde dos importantes fuentes —Canadá y México— ya que llevar esta materia prima desde Monterrey hasta Texas, o de Toronto a Nueva York, no es distinto a conseguir el producto en el mercado nacional.

No hay otro país en que el cemento importado represente un factor relevante en el mercado local.

En términos porcentuales, Brasil, Colombia, Chile y Perú, así como Costa Rica, son los más grandes importadores de Latinoamérica.

No obstante, el cemento importado apenas llega al 1% de la demanda total en cualquiera de esos países.

En Centroamérica, el nivel del cemento importado en Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Nicaragua es ínfimo, al igual que en el resto de Latinoamérica.
 


¿competencia?


Estimular la competencia en el mercado del cemento, era el propósito de agilizar la forma en que el producto se importa en el país, aseguró ayer el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC).
Por eso, un decreto del presidente Solís de 2015 eliminó la obligación de empacar el producto en bolsas de 50 kilogramos, así como comercializarlo al público dentro de los 45 días desde la fecha de producción.
La diferencia del 142% entre el costo de producción y el de venta en el mercado nacional, y el hecho de que la mayoría de los negocios venden una sola marca de cemento, impulsaron las reformas, según los representantes del MEIC.
Además, en 2011 un estudio demostró que Cementos David, una empresa que llegó a tener el 0,9% del mercado, importaba la materia prima desde Brasil a precios bajos, pese a los costos de transporte.

Barreras eliminadas

 

 

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