Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 11 Noviembre, 2014

Celebremos cada aniversario de nuestra democracia con un renovado compromiso por preservarla y mejorarla


Celebrar nuestra democracia

El 7 de noviembre pasado y como sucede desde 1942, se celebra el Día de la Democracia Costarricense en homenaje a los costarricenses que defendieron las elecciones de 1889. A pesar de sus imperfecciones, la gran mayoría de los costarricenses estamos orgullosos de nuestra democracia y anhelamos su superación.
Así un bullicioso sector de la población, especialmente en los medios de comunicación y redes sociales, visualice un sistema decadente. Hay una clara predilección de ese sector por el cinismo, privilegiando enfocarse en que el Presidente fue cuentacuentos el viernes y no en el 125 aniversario de nuestra democracia.
A ellos, aprovechando las palabras de Mark Twain habría que recordarles al respecto que las noticias de su muerte han sido exageradas, aunque tenemos grandes retos por enfrentar.
Hace diez años, el X Informe del Estado de la Nación (EdlN) concluía que los derechos ciudadanos se habían ampliado y profundizado en esos últimos 15 años. Especialmente importante era el paso dado “del reconocimiento de las libertades públicas y los derechos civiles individuales a la provisión de los mecanismos necesarios para los derechos políticos, económicos, sociales, colectivos y difusos tengan una proyección en las políticas públicas, constituyéndose en límites programáticos al ejercicio del poder”.
El XVII Informe del EdlN correspondiente a 2012 señalaba en contraposición: “El saldo para el sistema político en general, y para el Gobierno en particular, es negativo: se ha reducido la capacidad de conducir el aparato estatal y no se vislumbra un actor o alianza de actores con el liderazgo suficiente para revertir este estado de cosas, lo que no pasa desapercibido para la opinión pública”.
¿Tanto cambió en esos ocho años? Me parece que no. Por el contrario, creo que ese entramado de derechos, de leyes e instituciones que valoraba originalmente de forma tan positiva el EdlN se enredó en una realidad que dista mucho de los ideales perseguidos.
A pesar de la inercia que acompaña su puesta en marcha, hoy empieza a denotar desgaste por el uso desmedido o la falta de resultados según su ámbito de acción.
A nivel político como bien señalaba el informe, 2012 denotaba falta de liderazgo y pérdida de confianza en el Poder Ejecutivo, una atomización partidaria en el Congreso que le restaba cohesión y se erosionaba la credibilidad y confianza ciudadana en el Poder Judicial.
Lo peor es que hemos sido incapaces de superar aquellas tres realidades, mismas que se viven en similares condiciones hoy dos años y tantos días después de unas elecciones históricas.
Poco hemos cambiado, con el agravante de que el cinismo prevalente sigue trasladando a nivel ciudadano insumos de enorme frustración que se traducen en descontento, antipatía por la participación política, prevalencia de la corrupción, descrédito institucional e incapacidad en la gestión estatal.
Frente a eso optemos por ver el lado bueno del estado de las cosas, perdamos el miedo de expresarnos y de incorporarnos, rectifiquemos y aportemos cuando podamos. Hagamos patria como lo demanda nuestro ADN democrático. Celebremos entonces cada aniversario de nuestra democracia con un renovado compromiso por preservarla y mejorarla.

Pedro Oller