Actualizamos constantemente los teléfonos celulares, los sistemas operativos, los sistemas de trabajo, los procesos en las empresas y las herramientas digitales que usamos diariamente. Recientemente incorporamos la inteligencia artificial y empezamos a automatizar ciertas tareas, con la certeza de que lo que hoy controlamos podría ya no funcionar mañana o volverse obsoleto.