Cargill invierte $16 millones en prácticas ambientales eficientes
“Estas políticas son buenas para la imagen de la empresa, así como para el ahorro en consumo, tanto de combustibles como de electricidad”, dijo Gilberto Quesada, gerente general de Cargill Costa Rica. Gerson Vargas/La República
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Cerca de $16 millones es lo que ha invertido Cargill en el cambio de flotillas de vehículos de trabajo, así como en la compra de equipos de enfriamiento eficiente, con el fin de cumplir sus metas de reducción de agua y gas.
En cuanto a la reducción del uso de combustibles fósiles, Cargill redujo la edad promedio de la flotilla, la cual pasó de 12 a seis años, que implicó una inversión de $12 millones para renovar el 75% de los vehículos.

“Desechamos los camiones viejos porque emitían mucha cantidad de gases a la atmósfera, además de que los costos del combustible son altos”, dijo Gilberto Quesada, gerente general de Cargill Costa Rica.
Aunado a esto, la empresa desarrolló una campaña interna para enseñar técnicas para conducir eficientemente y defensivamente, a 120 conductores de la Gran Área Metropolitana.
La idea es que los conductores ahorren combustible y eviten accidentes con capacitaciones dadas a todas las personas con algún vehículo de la empresa.
Para este año se espera capacitar a más choferes sobre este tema.
En cuanto a este tema, en noviembre del año pasado, la empresa adquirió el primer camión híbrido de Centroamérica, con motor eléctrico y turbo diesel.
Por ahora, se está realizando la prueba piloto, para adquirir más de estos camiones en unos años, con el que se espera un ahorro del 30% de combustible y una disminución de emisiones de óxidos de nitrógeno, carbono y partículas de hollín.
Además, otra de las prácticas ambientales utilizadas fue la instalación de 15 lámparas led en el taller de vehículos, que significó una inversión de $8 mil y un ahorro promedio del 20%, en la factura eléctrica.
“Estas políticas son buenas para la imagen de la empresa, así como para el ahorro en consumo, tanto de combustibles como de electricidad”, agregó Quesada.
Cargill cambió cerca de 175 equipos de refrigeración por tecnología más moderna y eficiente, práctica que requirió una inversión de unos $3 millones.
Adicionalmente, existe un programa de gestión de residuos ordinarios, peligrosos y de manejo especial. En el último año se desecharon cerca de 250 llantas, más de 300 baterías viejas y miles de kilos de aceite usado.
“Se pueden ver inversiones considerables en pro del ambiente, en unos años podremos tener retribuciones económicas y de operación sustentable”, añadió Quesada.

 

 

 


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