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Viernes, 23 de agosto de 2019



NOTA DE TANO


Carevic quedó empachado de paté

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 13 agosto, 2019

michael barrantes patea un balón, escudo de saprissa atrás

Walter Centeno le ganó el clásico a Andrés Carevic en los entrenamientos, y aunque parezca extraño, se vio favorecido en sus planes estratégicos con el gol tempranero de los manudos.

Lo que pudo cambiar radicalmente el guion que le escribió el técnico del Saprissa al partido, fue el remate de cabeza de Junior Díaz en el minuto 19 que, con reflejos de felino, desvió Kevin Briceño para borrar su yerro en el primer gol de los anfitriones.

Un 2-0 en 20 minutos proyectaba un juego bien diferente.

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Ahora, no sabemos qué partido observó Andrés Carevic cuando afirmó, tras la derrota, que su rival no fue mejor que su equipo.

Saprissa fue mejor desde el minuto 11 al 90; y no solo fue mejor, sino mucho mejor, por el trabajo de presión asfixiante que ejercieron los volantes Marvin Angulo, Suhánder Zúñiga, Johan Venegas y Randall Leal sobre sus pares manudos.

Saprissa paró su línea de cuatro en defensa, fuera de su área caliente y con la presión de su cintura, metió a la Liga en su territorio defensivo, encerró al León en su jaula y lo dejó sin maniobra ni pensamiento.

Por eso fue que el hondureño Alex López no se vio; Anthony López jugó su partido más flojo de temporada; Allen Guevara de seis pases hizo cuatro malos, entregados a sus adversarios y Ariel Lassiter pensó que estaba jugando solo, olvidándose de sus compañeros en las escasas ofensivas; fue un “buchón”.

La molestia que, con mucha educación, reflejó en su rostro Jonathan Moya cuando lo sustituyeron en el minuto 56, era válida.

Al ariete no le llegó nada, precisamente por la ineficiencia de quienes debían generar fútbol, como lo hicieron plácidamente y a plena comodidad en Pérez Zeledón.

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Pero, si hubo una pieza táctica que condujo al Saprissa a la victoria, fue Michael Barrantes.

Lo que jugó el capitán del Saprissa para empujar a sus compañeros hacia el trabajo de presión y asfixia sobre los motores del León fue lo que le faltó a su rival en las mismas funciones, José Miguel Cubero, autor del gol erizo, pero igual que sus compañeros de la cintura, metido atrás ayudando a Figueroa y Junior a sacar agua del bote, con olvido total de su aislado atacante, el señor Moya.

Tácticamente, el Saprissa fue mucho mejor que el Alajuelense; en ese sentido, Paté le ganó el viaje a don Andrés, y ese golazo impresionante de Randall Leal en el minuto 79, lo que hizo fue sellar una sentencia más justa.

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