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Se trata de que los delincuentes comiencen a temer a la policía y a comprobar que cualquier enfrentamiento con ella termina doblegándolos a su autoridad

Capacidad para enfrentar el hampa

Son muy loables la iniciativa y el esfuerzo realizados por la presidenta electa Laura Chinchilla y los líderes de la oposición para enfrentar el grave problema de la inseguridad en el país. Ojalá que el consenso alcanzado arroje respuestas concretas, efectivas y prontas para alivio de uno de los principales problemas que agobian a los costarricenses.
Al respecto es necesario entender que este es un problema que exige una respuesta integral. Son múltiples los aspectos que deben ser atendidos.
Se necesitan muchos más policías, desde luego. Creció el número de habitantes durante años pero no aumentó en la misma proporción la cantidad de policías.
Pero la sola ampliación de los efectivos no marcaría diferencia si estos no se encuentran en capacidad de enfrentarse al hampa, cada vez más armada y más violenta.
Se trata de que los guardias comiencen a buscar a los delincuentes en las calles y en los lugares donde se esconden, abandonando actitudes pasivas. Esto solo podrán hacerlo si están suficientemente capacitados y con un entrenamiento físico y psicológico adecuado.
Se trata de que los delincuentes comiencen a temer a la policía y a comprobar que cualquier enfrentamiento con ella termina doblegándolos a su autoridad y dejándolos en manos de la justicia. Se trata de que esa justicia sea tan pronta y cumplida como tenemos derecho.
Pero además de llevarse a cabo esa capacitación y de tener los recursos materiales necesarios deberá implementarse un buen sistema de distribución hacia las comunidades y una estrecha colaboración entre la Fuerza Pública y los habitantes de cada localidad o barrio. Nadie mejor que ellos conoce los problemas del lugar en donde viven y su información será de enorme valor para la policía.
Finalmente, esta labor represiva que ya no puede esperar en el país, tiene que ser acompañada de importantes planes y programas de orden preventivo para lo cual deberán involucrarse y coordinar estrechamente diversas instituciones del Estado, la empresa privada y la sociedad como un todo.
Solo una acción integral y un plan nacional sostenido lograrán llevar a la práctica la iniciativa que hoy ha logrado reunir voluntades en la mesa de conversaciones de los representantes de la clase política nacional.


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