Enviar
Reforestar zona y deshacer canal serían las medidas de mitigación ambiental más apremiantes
Caño Pastora: urgente daño por mitigar
Llegada anticipada de época lluviosa podría agravar destrucción hecha por militares nicaragüenses en Isla Calero

Alejado el peligro militar de Isla Calero. Ahora solo resta mitigar lo antes posible los daños ambientales ocasionados por civiles y miembros del ejército de Nicaragua en la zona.
A primera vista las imágenes satelitales reflejan la tala de árboles en un área de un kilómetro cuadrado y la construcción a pico y pala de un canal artificial en medio de territorio costarricense para desviar el cauce natural del río San Juan hacia la laguna Los Portillo.
De momento, la reforestación de la zona y la corrección de lo hecho con el “canal Pastora” —se le conoce con este nombre, porque los trabajos estuvieron a cargo de Edén Pastora—, serían las primeras dos medidas que se tomarían de manera inmediata para subsanar la destrucción ambiental.
Otras acciones de mitigación dependerán de la inspección in situ que civiles expertos costarricenses en coordinación con la Convención Internacional de Humedales (Ramsar) realicen en Calero.
En razón de que no se descarta que durante la invasión de más de 150 días, los nicaragüenses hayan derramado combustibles, que a su vez contaminaran las aguas subterráneas, o bien hayan deforestado otras áreas o desarrollado otro tipo de actividad dentro del bosque que a simple vista no se ve.
“Actualmente solo tenemos hipótesis de la magnitud del supuesto daño ambiental, pero sin ningún sustento in situ. Evaluación que ahora sí podrá hacerse, al tener libre acceso al área talada por donde se construyó el caño de la discordia”, dijo Freddy Pacheco, catedrático de la Universidad Nacional.
Se prevé que dentro de una o dos semanas expertos costarricenses puedan inspeccionar la zona, una vez que el Ministerio de Seguridad compruebe la ausencia de minas. Posteriormente y con base en el primer informe recomendarían una serie de medidas de mitigación.
Sin embargo, la ejecución de estas aún no está muy clara, pues si bien la Corte Internacional de Justicia dejó abierta la posibilidad de implementar acción para minimizar los daños; no hay certeza del alcance de esta orden y si Nicaragua puede oponerse.
“Las medidas deben hacerse en el marco de un protocolo con Ramsar y tras informar a Nicaragua. Pero la Cancillería no sabe sí nosotros podemos eliminar el canal artificial, pese a que Nicaragua no esté de acuerdo, o bien, tenemos que abstenernos de ello”, explicó Allan Astorga, profesor de la UCR y miembro del grupo que inspeccionará Calero.
De primera entrada, los expertos analizarán la magnitud del caño Pastora y sus posibles efectos, así como las áreas deforestadas para buscar una forma de resarcir los daños.
Ello, tomando en cuenta que la estación lluviosa podría llegar de manera anticipada, lo cual generará un mayor caudal en el San Juan y que el daño en territorio nacional pueda ser mayor.
“Lo más importante es determinar el estado del canal. Como es artificial, lo que hace, es pasar agua dulce de un río a una laguna que tiene cierta salinidad marina. El peligro que existe es que en una gran crecida del río San Juan pase mucho caudal por el canal y se rompa la barra en punta Castilla, porque si se rompe, los sedimentos comenzarán a pasar a la costa del Pacífico Norte de Costa Rica y eso es lo que se pretende prevenir”, aseveró Astorga.
Concluida esta etapa, los expertos procederán a realizar una inspección a fondo y más detallada para determinar los efectos del dragado que realiza el Gobierno nicaragüense en el San Juan y definir si dichos trabajos están afectando territorio nacional.
De ser así, el país podría denunciar a Nicaragua ante la Corte con sede en La Haya, Holanda, pero esta vez por los daños a causa de la limpieza en el cauce.
Otra solución para minimizar la destrucción ambiental en Calero sería que tanto autoridades nicaragüenses como costarricenses se sienten a dialogar con la finalidad de desarrollar un programa de protección conjunto, comentaron Pacheco y Astorga, tal como recomendó el alto tribunal en la resolución del pasado 8 de marzo.
Mientras tanto, las autoridades nacionales resguardarán la zona mediante la implementación de acciones de vigilancia policial a corto plazo y acciones estratégicas a mediano y largo plazo basadas en la diplomacia en los órganos multilaterales.
El conflicto con el vecino del Norte se suscitó desde el pasado 21 de octubre, cuando el país denunció que Nicaragua vertía en su territorio sedimentos de un dragado en el San Juan.
Pocos días después, Costa Rica evidenció la invasión de militares nicaragüenses a Isla Calero. Ante esta situación la diplomacia acudió a la Organización de Estados Americanos y La Haya.
Encontrando una respuesta efectiva y palpable solo en la Corte Internacional, instancia que estableció como medidas cautelares el retiro inmediato de cualquier civil o militar de la zona en discordia y dio la custodia ambiental a las autoridades nacionales.

Natasha Cambronero
[email protected]

Ver comentarios