Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 22 Agosto, 2016

No quieren aceptar que el mundo en que han vivido se desborona, sin que puedan detenerlo. Se afianzan a la gloria del pasado, que no regresará… están dispuestos a todo, incluido el ridículo…

…Camisas Blancas, Cronos, la Rebelión de los Caracoles

Uno, a uno, sus 11 hijos, conforme nacían eran devorados por él, convencido de que la maldición se cumpliría. Él, había cortado los testículos de su padre, quien lo maldice a ser desplazado por uno de sus hijos. Su ambición no tenía límites. Estaba dispuesto a ser el último Titán del Olimpo.
Hijo de Gea (La tierra) y Urano (El Cielo) Cronos tenía miedo de ser sustituido. No estaba dispuesto a compartir el Poder. Su esposa Rea confabula contra él; al nacer su último hijo Zeus, lo esconde en las cavernas, da de comer a Cronos una piedra envuelta en pañales, para que crea que es su hijo… Zeus crece en la clandestinidad. Apoyado por su abuela Gea y su madre Rea, hacen vomitar a Cronos, liberan todos sus hermanos, entre esos Poseidón y Hades. La maldición de Urano se cumple… ¡Cronos es desplazado y enviado a la oscuridad por su hijo Zeus!
Es divertida esa lectura de la mitología. Frente a la cotidianeidad de la política y sus intrincados caminos; una intenta explicar en esas leyendas la patología del poder. Quizá un ejercicio absurdo frente a la realidad desbordada. Son las estratagemas de siempre, las alianzas de siempre, la manipulación de los electores, la cercanía con el IV Poder (informal y el formal).
Parece que resultan sus viejos métodos. Urden planes con sus antiguos enemigos, a quienes desplazaron en el pasado, cuando extendían sus alas y surcaban los cielos sin límites. Se trata de mantenerse a cualquier precio… Es de difícil comprensión la psique de los dioses. Más aun de sus súbditos.
Para un dios debe ser terriblemente perturbador el pensar en la oscuridad… en su desaparición. Ser desplazado, que le corten los hilos con que maneja a los simples e ignorantes mortales… ser sustituido aun en sus últimos años…
Atrapados por el miedo de perder el poder; no soportan compartirlo, ni siquiera con quienes gestaron, o promovieron... Debe ser espantoso padecer el trastorno de Cronos y encima irse a la cama esperando el diálogo inerte de la almohada…
Una, dos, tres veces… infinitamente se quieren repetir, solo ellos lo saben hacer bien… El sufrimiento que les provocan los celos, al ver a otros dioses que los retan, que no ceden a sus amenazas, solapadas y públicas, que amenazan con enviarlos a la oscuridad… Siempre tendrán a sus incondicionales, principalmente familiares, a los que arrastran a sus aventuras de perpetuidad.
No quieren aceptar que el mundo en que han vivido se desborona, sin que puedan detenerlo. Se afianzan a la gloria del pasado, que no regresará… están dispuestos a todo, incluido el ridículo…
Terminan devorando a los pusilánimes; a los que se ponen de alfombra para recibir las migas que caen del plato… lo paradójico es que la maldición de Urano se cumplirá. Existe algún Zeus que creció fuerte en el exilio, terminará finalmente confinándolo a la terrible oscuridad.
…¡Pobre Nicaragua! También tiene sus patológicos líderes… ¿Les aparecerá un Zeus que haga regurgitar al dios Cronos, y lo puedan enviar para siempre, a las tinieblas?