Marcello Pignataro

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Lunes 22 Octubre, 2007

Camarón que se duerme

Marcello Pignataro

A finales de los años 80 y principios de los 90, recuerdo que se armó una polémica porque, según estudio de la época, El Salvador nos había sobrepasado —o estaba por hacerlo— en lo que se refería al índice de productividad. Esto quería decir que los salvadoreños eran más productivos que los ticos. Viniendo ese dato de un país que recién estaba empezando a sentir las secuelas de una cruenta guerra civil, quienes lo escuchamos no pudimos menos que decepcionarnos un poco ante la inoperancia e inhabilidad de nuestras autoridades por revertir ese proceso.
Con el inicio del nuevo siglo se empezó a dar en Costa Rica un auge importante en inversión extranjera. Primero fue Intel y luego siguieron viniendo los demás grandes: Procter and Gamble, Hewlett-Packard, Hospira (en ese entonces Abbott Laboratorios) y una gran cantidad de etcéteras que nos hacían sentirnos nuevamente orgullosos de nuestra capacidad como país para atraer compañías de clase mundial y altísimos estándares de calidad.
Al boom de las industrias se sumó poco después el del turismo y fue así como empezamos a tener hoteles Marriott, Four Seasons, la cadena Hilton, un millón de visitantes por año y otros etcéteras.
¿Y después?
Nos dormimos, empezamos a dejar que nuestra infraestructura fuera colapsando poco a poco, cada día que pasaba hicimos más y más complicado para una empresa venir a instalarse a Costa Rica, dábamos una cierta imagen de inestabilidad a los inversionistas extranjeros, todavía no hemos hecho ni la carretera Ciudad Colón-Orotina y seguimos sin tener un aeropuerto de primera clase, entre otros.
El resultado de toda esta abulia y apatía es lo que informó LA REPUBLICA la semana pasada: “Costa Rica fue desplazado por Panamá en captación de inversión extranjera”. Pasamos con suma facilidad, como habría dicho mi Papá, de lo sublime a lo ridículo. Pasamos de ser los “reyes” del área a ser los “príncipes” —por lo menos de momento—, pero si seguimos igual podemos llegar a ser los bufones.
Panamá, con casi un millón menos de habitantes que nosotros, logró inversión extranjera por casi un 58% más que Costa Rica. El famoso consuelo de tontos será saber que crecimos un 71% con respecto a la medición anterior (pasamos de US$861 millones a US$1.469 millones). En asuntos de competitividad no se trata solo de crecer, sino de crecer más que nuestros competidores.
Camarón que se duerme se lo lleva la corriente, dice el refrán. A nosotros nos puede azotar la avalancha si seguimos como estamos.

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