Caja negra para energía atómica
La transparencia que generaría una supervisión internacional de la industria nuclear es necesaria para prevenir la connivencia que contribuyó al desastre de Fukushima
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Caja negra para energía atómica

La industria mundial de la energía atómica debe compartir información entre países para evitar los accidentes nucleares, imitando la transparencia del control del tráfico aéreo internacional, dijo el director de la investigación sobre la catástrofe de Fukushima en Japón.
Los operadores y los reguladores de las centrales nucleares deben tener un lenguaje y normas internacionales comunes para investigar y prevenir los desastres, declaró Kiyoshi Kurokawa, que presidió la Comisión de Investigación Independiente del Accidente Nuclear de Fukushima.


La industria de las líneas aéreas ofrece un modelo en el uso de grabadoras de datos de vuelo y voz, conocidas como cajas negras, como medio mundialmente aceptado para registrar e investigar accidentes, agregó. La transparencia que generaría una supervisión internacional de la industria nuclear es necesaria para prevenir la connivencia que contribuyó al desastre de Fukushima, explicó Kurokawa. Eso todavía no ocurre con el ente regulador de Japón.
“La Autoridad de Regulación Nuclear de Japón parece muy aislada” no sólo de la industria energética nacional sino también de sus pares del extranjero, señaló. “El aislamiento de un país es algo muy peligroso”.
Kurokawa, de 77 años, profesor del Instituto Nacional de Graduados para Estudios de Política de Tokio, fue asesor especial del gabinete y representante de Japón en la Organización Mundial de la Salud. Fue decano de la Escuela de Medicina de la Universidad de Tokai y profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Tokio y la escuela de medicina de la Universidad de California en Los Angeles.
Kurokawa dirigió la investigación de seis meses del terremoto y el tsunami de marzo de 2011 que provocaron la fusión de los reactores de la central atómica de Dai-Ichi de Tokyo Electric Power Co., ubicada 150 millas (240 kilómetros) al norte de Tokio.
Obtuvo amplias facultades para emitir órdenes de comparecencia, dando a su equipo de diez miembros poderes sin precedentes para llevar adelante la investigación. También insistió en que se realizaran audiencias públicas, en las que el ex primer ministro Naoto Kan y el entonces presidente de Tokyo Electric Masataka Shimizu ofrecieron versiones contradictorias de la respuesta a la catástrofe.
El informe de Kurokawa, dado a conocer en julio del año pasado, fue durísimo en su explicación sobre los acontecimientos que llevaron al 11 de marzo y la respuesta que siguió, al afirmar que el desastre fue provocado por el hombre y hablar de “connivencia” entre Tokyo Electric y el anterior regulador, la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial, para evitar implementar nuevas normas de seguridad.


Bloomberg
 


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