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Cafetaleros colombianos alejan a asiáticos del té
Colombia, que es famoso por el cafetero Juan Valdez y su burra Conchita, intenta llevar a nuevas generaciones de consumidores chinos a elegir café con leche en lugar de té.
La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia recibe esta semana a especialistas chinos que realizarán degustaciones y creó un logo para impulsar la marca en el país asiático, dijo Luis Muñoz, el máximo responsable ejecutivo de la organización. El logo comprende una transcripción fonética del nombre de pila del cafetero ficticio seguido de caracteres chinos que significan “imperial”, “aroma” y “sabor” conforme Colombia apunta a un mercado de “gran crecimiento”, dijo Muñoz.
“Se trata de una cultura de miles de años de antigüedad”, dijo en una entrevista realizada el 26 de mayo en la sede del grupo en Bogotá. “Es evidente que el mercado tiene nuevas generaciones” que están abiertas a consumir café y no exclusivamente té, dijo.
Colombia, el segundo mayor productor de café arábica del mundo, así como Nestlé Corp. y Starbucks Corp., buscan nuevos clientes en China conforme la expansión de la economía hace que aumenten el gasto en consumo y las ventas minoristas. Starbucks, que tiene sede en Seattle y es el mayor operador de locales de café del mundo, planea llevar a más del triple, a 1.500, su cantidad de locales en China continental para 2015 a medida que la rentabilidad de éstos supera la de los Estados Unidos.
Las compras de chinos más jóvenes alimentan la demanda de café arábica entre 10% y 15% al año, según un grupo del sector conocido como la Asociación de Café de Pekín. Los productores de especialidades como Starbucks prefieren los granos suaves de café arábica.
Si bien el consumo de productos primarios de China ha llevado a aumentar los precios del petróleo, el carbón y el cobre, el mercado para el café colombiano en el país asiático es “muy pequeño” y no afectará el equilibrio entre oferta y demanda, dijo Muñoz.
Las importaciones de café de China crecerán a 450 mil sacos el año de la cosecha de 2010, mientras que fueron de 425 mil sacos un año antes, según cifras del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Cada saco pesa 60 kilos, o 132 libras.
Colombia incursiona en Asia en momentos en que busca llevar su producción a más del doble en el transcurso de esta década luego de que el precio del café tocó en mayo el nivel más alto en 14 años. China, Japón, Corea y Australia compraron alrededor de 17% de la cosecha colombiana el año pasado, que fue de 8,9 millones de sacos de café arábica, según Muñoz.
“Llevamos el café de Colombia a mercados que antes eran muy lejanos”, dijo. “Asia tendrá un crecimiento enorme”.
China se ubica en el primer lugar entre 22 economías emergentes asiáticas como el país con más probabilidades de mantener un crecimiento rápido en los próximos cinco años, según el índice Economic Momentum for Developing Asia de Bloomberg.

Bogotá
Bloomberg

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