Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 9 Marzo, 2018

Sinceramente

¿Buscamos acabar con la ingobernabilidad y eliminar los vicios del sector público?


El país, lleno de problemas como está, se ha enfocado en asuntos menores y ya resueltos como los derechos civiles para las minorías y ha eludido enfrentar los problemas centrales que nos aquejan.

Desde la administración de José María Figueres Olsen se acuñó el término de “ingobernabilidad”. Desde entonces y han pasado muchos años, el país se ha sumergido en la ingobernabilidad. Muchas personas saben bien dónde están las leyes, los procedimientos, las instituciones que deben atenderse y modificarse y poco, muy poco se ha hecho.



¿Han encargado los poderes públicos los estudios y reformas que son menester? Sí, hasta una Junta de Notables trabajó muy seria y duramente para determinar los extremos a modificar.

Veamos algunos de estos elementos que estorban el buen gobierno y no contribuyen a nada positivo en sociedad.

El reglamento legislativo. Es claro que a pesar de las modificaciones recientes que le han mejorado, debe ser modificado de manera integral para lograr que las mayorías puedan tomar las decisiones con representación de las minorías, pero para superar la dictadura de las mismas. No puede ser que un solo diputado o dos o tres atasquen los debates y las aprobaciones finales de leyes y resoluciones. Las discusiones y aprobaciones deben tener la agilidad para que la Asamblea Legislativa cumpla con su misión democrática.

La Contraloría General de la República. Siendo parte del Poder Legislativo, la Contraloría co-gobierna con el Poder Ejecutivo. La injerencia previa de la Contraloría, las autorizaciones que se requieren de ella para ejecutar son inadmisibles. La Contraloría como tribunal de cuentas y como auditor debe actuar de manera posterior a las actuaciones ejecutivas.

Sala IV. La Sala no es un senado y la consulta facultativa de los diputados usada para demorar innecesariamente la tramitación de las leyes debe cesar. La Sala IV debe tener una instancia de apelación, debe dividirse de tal manera que una sala vea recursos de habeas corpus y de amparo y otra los temas constitucionales de fondo. Debe descentralizarse geográficamente y someterse a una cuidadosa revisión de sus procedimientos.

Regulaciones, procedimientos y tramitología. Ya es suficiente y el país ha esperado años para que esta maraña se acabe de un tajo. Lejos de esto, más y más trámites, procedimientos y regulaciones surgen con pasmosa facilidad. ¡Dejen a los que trabajan y producen trabajar en paz! ¡No estorben más la producción costarricense!

Setena. Debe modificarse la institución para que las zonas, carreteras y construcciones donde ya se sufrió el impacto ambiental no requieran de los permisos del caso. Debe establecerse un plazo, digamos de 90 días, para que Setena resuelva las solicitudes de permisos, de tal manera que vencido ese plazo se repute dado el permiso por parte de esa institución.

Consejos en el Poder Ejecutivo. El Poder Ejecutivo no es deliberante, no es un poder para discutir al infinito de manera bizantina. Este poder está constituido para hacer, ejecutar con la mayor rapidez, diligencia, eficacia y prontitud. Los consejos pueden aconsejar, pero no obstruir. Se deben disolver los mismos de tal manera que los ministros manden y el presidente de la República ordene sin cortapisas.

Procurador General de la República. Debe ser propuesto por el Poder Ejecutivo y aprobado por la Asamblea Legislativa por un plazo equivalente al de la administración que le nombró. El abogado del gobierno no puede ser opositor al gobierno de turno.

Servicio Civil. El despido, contratación, otorgamiento de las plazas en propiedad, los exámenes de eficiencia para alcanzar los pluses y las evaluaciones deben ser conducidas de manera ágil, moderna y eficiente. El Servicio Civil debe buscar la eficiencia y la excelencia en los trabajadores del sector público no la inmovilidad de los ineficientes.

El país debe enfrentar sus vicios y resolver los problemas. Probablemente mis propuestas no sean las mejores, pero hay que enfrentar y discutir los problemas que nos aquejan. Estar en permanente negación no contribuye a construir el país.

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