Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 1 Junio, 2015

Brasil 2014 a Suiza 2015

El año pasado todos nos escandalizamos cuando el renombrado entrenador Paul Mayorga le pegó una patada a una jovencita del equipo rival. Se disculpó públicamente argumentando que la agresión se había dado al calor del juego y que la suya había sido una reacción de reflejo. Argumentó también que tenía cuatro hijas.
La semana ante pasada el clásico argentino River-Boca se suspendió: un fanático lanzó gas pimienta al túnel por donde iban a salir los jugadores de River. Dijo que lo había hecho sin darse cuenta y que pensó que no había cámaras.
El fútbol es capaz de alegrar a sus seguidores y logra motivar el festejo de los que —como yo— ignoramos durante cuatro años este deporte; así fue en 2014 cuando la selección logró los mejores resultados de la historia. El nombre de Costa Rica saltó a las primeras planas.
En estos días, la acusación de la fiscalía norteamericana contra 14 dirigentes y empresarios ligados a la FIFA, sacudió a todo el mundo; el evento se ha calificado como “las Torres Gemelas” del fútbol.
Aprovechando que en Zúrich se encontraban siete de los imputados, el FBI, en un ágil operativo, los apresó. Entre ellos estaba Eduardo Li, el máximo dirigente deportivo de nuestro país. Por dicha, como la lista de acusados es tan variopinta en cuanto a nacionalidades, Costa Rica no está en los titulares aunque sí en la letra menuda.
Aquí sí las noticias no dejan de hablar del presidente de la Fedefútbol, los directivos que están a cargo no saben dónde meterse y se lavan las manos como Pilatos y la fiscalía nacional ya inició una investigación.
Un periodista argentino que fue entrevistado por radio por dos colegas ticos, les preguntó si ellos nunca habían sospechado que en la FIFA había negocios sucios. Uno de ellos dudó un rato y luego dijo que no. ¡Vamos! La FIFA es una organización privada que mueve miles de millones de dólares; considerando los niveles de corrupción mundial, en mi opinión es lógico, obvio, casi diría natural que exista una mafia organizada que lucre con la gran cantidad de negocios lícitos e ilícitos que rodean al fútbol.
Cuando fueron elegidos los países que albergarían los Mundiales de Fútbol de 2018 y de 2022, Rusia y Catar, se sospechó que algo irregular podría haber sucedido; la fiscalía suiza abrió un proceso penal en marzo y al día siguiente de la conferencia de prensa de Loretta Lynch, entró en la sede de la FIFA en Zúrich e incautaron documentos y datos electrónicos.
La situación del señor Li no es envidiable: pasó de una lujosa habitación de hotel a una celda y de ser un reconocido e importante ciudadano costarricense a ser un imputado de la justicia de Estados Unidos. Tendrá que esperar varios meses hasta que la justicia suiza decida si permite o no su extradición.
Mientras tanto, los otros siete acusados, también latinoamericanos, deben estar más que contentos de no haber estado en Zúrich: extraditarlos a ellos será mucho más difícil.

Claudia Barrionuevo
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