Carlos Denton

Carlos Denton

Enviar
Miércoles 25 Septiembre, 2013

¿Cuántos inventos hay por descubrir en Costa Rica? Tiene que haber miles en todos los cantones y entre personas de todos los niveles de la sociedad


Bernard Sadow; inventor ejemplar

Su idea, que patentó en 1970, ha revolucionado para bien la vida de los viajeros. Bernard Sadow es el inventor de las ruedas en las maletas. Miles de millones de personas se han beneficiado de esta creación de quien fue trabajador en una fábrica de valijas en Estados Unidos.
El invento de Sadow no es de alta tecnología; no requirió estudios de posgrado y años de investigaciones, conferencias, ponencias e intercambios con otros profesionales. Tampoco requirió miles de dólares de capital. Pudo haber sido inventado en cualquier país del mundo, o por lo menos en cualquiera que nutre una cultura de creatividad y de empeño.
Sobre todo requirió imaginación y perseverancia; dice la historia que los “compradores” de la tienda Macy’s de Nueva York se murieron de la risa cuando apareció Sadow para ofrecerles unas valijas que había diseñado que llevaban ruedas. Hoy es él quien se ríe con sus millones de dólares.
Por supuesto que no todos los que manejan valijas consideran a este inventor de forma positiva. Miles de maleteros y botones han perdido su empleo; más bien en muchos casos irrita cuando, buscando propina, insisten en “ayudar” en hoteles y aeropuertos. Si se viaja con mucho equipaje es posible que sea bienvenido un apoyo de este tipo, pero la gran mayoría de los viajeros portan una pieza que la mueven con facilidad a merced de este invento de Sadow.
Aparte de constituir una historia bonita del impacto de un invento sencillo, demuestra que cualquier persona puede aportar una idea que puede transformar una industria y una cultura. No necesariamente tiene que ser de sensación global ni obligatoriamente tiene que provenir de un país del “primer mundo.”
En Costa Rica, Steve Aronson preguntó un día “¿Por qué no pueden comprar costarricenses café de lujo?” Antes de que él se interesara en este tema, el buen café era exportado para producir divisas y normalmente lo que había en el mercado nacional era puro “yodo.”
Hoy en todos los supermercados se ofrece café de muy buena calidad gracias a la iniciativa de este hombre. Richard Johnson, fundador de NUMAR, preguntó “¿Por qué no se puede fabricar y mercadear margarina en Costa Rica?”
William Gómez, que en paz descanse, pensó que era importante crear un periódico para el pueblo, uno de fácil lectura, y Diario La se convirtió en un éxito que cambió la industria noticiera nacional.
Hay varios grupos de jóvenes que han creado una especie de “Valle Silicón Sur” en Cartago. Franklin Chang está creando un motor de plasma en las afueras de Liberia. Claro que estos esfuerzos requieren un nivel técnico que no es tan común en ninguna parte, pero que sí florece en el territorio nacional.
¿Cuántos inventos más hay por descubrir en Costa Rica? Tiene que haber miles en todos los cantones y entre personas de todos los niveles de la sociedad. Los que tienen un sueño de algo nuevo necesitan “atreverse” y a veces es eso lo más difícil.

 

Carlos Denton

[email protected]