Barrio Escalante: el auge de una miniciudad
“Invertimos al menos $80 mil en este nuevo negocio y actualmente empleamos a diez personas, nuestro próximo paso es convertirnos en franquicia y continuar con el desarrollo de la zona”, expresó Felipe Mora, copropietario del Palo e La Bruja. Gerson Vargas/La República
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Barrio Escalante se ha convertido en una de las zonas con mayor crecimiento de San José, mediante una oferta no solo gastronómica sino también de oficentros, consultorios médicos y condominios verticales.

Debido a la demanda comercial en el sector, su plusvalía se ha incrementado en los últimos años y también el costo de arrendamiento por metro cuadrado.

En 2012, alquilar un local comercial en la zona costaba en promedio $17 el metro cuadrado, en la actualidad se encuentra en unos $21, según la firma Cushman & Wakefield.

Dada la creciente demanda, el espacio disponible ronda entre el 10% y el 12% del total, en comparación con un 14% el año pasado, cuando el inventario para locales alcanzó casi 500 mil metros cuadrados.



Si se compara con el oeste del Área Metropolitana, los precios de arrendamiento son similares, alquilar una oficina rondaba entre $18 y $20 por metro cuadrado; los locales para comercio llegaban a los $22 por el mismo espacio.

“Escalante está cambiando los bienes raíces, aunque no sea de una manera directa. Ha revitalizado el este de la ciudad y lo ha hecho más atractivo tanto para el sector de oficinas como para el comercial”, comentó Daniel Álvarez, socio director de Cushman & Wakefield.

Su ubicación estratégica, accesibilidad, cercanía con centros educativos y plazas comerciales, y seguridad, hacen de este barrio uno de los más populares para el desarrollo social y económico.

“Escalante está de moda para todas las generaciones: se transformó en un espacio familiar donde las personas pueden pasar tiempo de calidad y sobre todo porque las experiencias de vida que se dan ahí no tiene comparación”, dijo Randall Fernández, gerente general de Colliers.

El Centro Corporativo el Tobogán, Sigma y Oficentro Dent Condal son algunos ejemplos del auge comercial en esa zona, alcanzando un total de 429 mil metros cuadrados para uso corporativo.

Durante los primeros meses del año, se han destinado 16,6 mil metros más para estos fines, lo cual representa un crecimiento del 11% desde 2014.

El espacio comercial por otra parte, llegó a casi 490 mil metros cuadrados al final de 2016 y en lo que va del año se han construido más de 4,8 mil metros más.

Esto indica un incremento del 25% del espacio durante los últimos cinco años.

Sin embargo, expertos inmobiliarios concuerdan en que Escalante es un mercado fuerte pero está a punto de la saturación; los mismos empresarios de la zona recomiendan a la Municipalidad de San José tener un mayor control cuando emitan patentes para nuevos negocios.

“Lo importante es lograr un balance entre la rentabilidad de los comercios y el bienestar comunal, en esta administración Escalante será una de las prioridades de acción”, comentó Johnny Araya, alcalde de San José.

El gobierno local tendrá el desafío no solo de equilibrar la relación comercial-residencial, sino también crear espacios para parqueos, esparcimiento y zonas verdes, procurando la sostenibilidad en las obras, valor característico en ese barrio.

Desde marzo a la fecha, se han abierto cuatro nuevos restaurantes, entre ellos El Palo e La Bruja y Pizza Oliva, con conceptos gastronómicos innovadores.

La historia comercial del barrio tomó fuerza en 2010, cuando un grupo de vecinos preocupados por la seguridad, se unió para solucionar esta problemática e impulsar el crecimiento económico.

Parte de sus acciones fue crear una asociación comunitaria, mejorar la iluminación en las 26 cuadras que comprende el barrio y optimizar las vías aledañas.

Todo esto propició la aparición de nuevos restaurantes de tipo artesanal impulsando la gastronomía nacional sofisticada.

Estos negocios fueron migrando hacia un concepto más urbano, fusionando sabores de distintos países, lo que enganchó al público millennial que buscaba una opción alternativa a los locales de comida rápida y un lugar de esparcimiento nocturno.

La idea es que fueran lo menos invasivos posible con el ecosistema del barrio, es decir, que su ingreso no fuera tan abrupto; prácticamente no hubo estrategias de mercadeo, sino una publicidad más personal, agregó Fernández.

En los últimos meses, este barrio ha sido el escenario de diversas actividades culturales como festivales de cine al aire libre, donde se expusieron cintas nacionales con una buena afluencia de público; de hecho, las funciones debieron extenderse debido a la demanda.

Exposiciones de fotografía, conciertos y paseos gastronómicos también forman parte de la propuesta.
 

 


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