Bancos centrales al rescate
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Bancos centrales al rescate

Parecen males generalizados de todas las economías desarrolladas. Débil actividad económica, consumo con apenas muestras de leve recuperación, expectativas que oscilan entre el pesimismo y un leve optimismo, aversión al riesgo y debilidad de las cuentas gubernamentales. En particular, los faltantes fiscales están limitando el uso tradicional de la política de gasto de los gobiernos para reactivar sus economías y por lo cual ha sido obligatorio utilizar políticas poco ortodoxas en materia monetaria para estabilizar la situación, pese a que la mayoría de los banqueros centrales preferiría no tener que usarlas.
El objetivo central de estas políticas monetarias expansivas es utilizar tasas de interés de mediano y largo plazo muy bajas para incentivar el consumo, la inversión y financiar el faltante presupuestario del Gobierno. Esto se lleva a cabo imprimiendo dinero que utiliza el Banco Central respectivo para comprar activos en el mercado o prestar a los intermediarios financieros. En Estados Unidos la FED ha comprado copiosas cantidades de activos privados y bonos del Tesoro, ambos de largo plazo. En Europa, el Banco Central se ha centrado en hacer préstamos a los bancos, a plazos progresivamente más largos, alcanzando ya los tres años.

Hasta ahora, esta estrategia no ha probado ser muy exitosa en efectivamente canalizar recursos a préstamos por medio del sistema financiero a tasas de interés más atractivas. Sí ha logrado comprar tiempo mientras otras medidas se pueden aprobar e implementar, pero no corrige los excesos que generaron la situación actual.
El caso de Costa Rica no difiere significativamente, mientras el Gobierno se encuentra amarrado por su problemática financiera, se incrementará la presión sobre el Banco Central de Costa Rica para que incentive la actividad económica por medio de tasas bajas, especialmente si está cumpliendo con holgura la meta de inflación. Alternativamente, algunos sectores van a continuar pidiendo mejorar la competitividad de las exportaciones devaluando el colón. La experiencia internacional y la local han mostrado que los programas de intervención son poco exitosos, convirtiéndose finalmente en un costo para el Banco Central.

Pablo Villamichel
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