Bajo consumo de alcohol protege contra enfermedades cardiovasculares, sugiere estudio
Imagen con fines ilustrativos. Shutterstock/La República
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La relación entre el alcohol y las enfermedades cardiovasculares se posa sobre dos extremos.

Mientras su consumo excesivo deriva en múltiples enfermedades, su ingesta moderada puede traer varios beneficios para la salud.

Así lo sugiere una publicación reciente del Colegio Americano de Cardiología, que reveló que existe una disminución de la mortalidad general en aquellas personas que eligen un consumo moderado o ligero de alcohol, en comparación con quienes son abstemios o toman en exceso.

En el artículo se asegura que el consumo moderado reduce hasta un 50% las probabilidades de sufrir un accidente cardiovascular.

Dicho consumo sería conveniente en personas adultas, así como en pacientes los que se les haya diagnosticado alguna enfermedad del corazón.

Una de las razones para aseverar que el consumo sería beneficioso es el aumento en los niveles del colesterol bueno provocado por el alcohol, que ayuda a evitar que el plasma de la sangre se vuelva muy espeso.

El alcohol también favorece la coagulación sanguínea, con lo que se disminuye el riesgo de que se formen trombos o coágulos que obstruyan el paso de la sangre.

Asimismo, estas bebidas ayudan a prevenir el endurecimiento y inflamación de las arterias.

También se les reconoce a estas bebidas efectos antioxidantes.

Moderación es clave

Los beneficios de los que habla la publicación se sitúan en un escenario de consumo moderado y de bajo riesgo, y no son aplicables para todas las etapas de la vida.

“La publicación es clara al mencionar que las personas más jóvenes no reciben un beneficio sustancial aún cuando mantengan una ingesta moderada”, explicó Mónica Solórzano, directora ejecutiva de Educalcohol Costa Rica.

El estudio sugiere que el beneficio es más significativo para personas de mayor edad, tanto hombres como en mujeres, quienes podrían reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares ingiriendo bajas cantidades de alcohol después de la menopausia.

El artículo también hace hincapié en que el consumo excesivo tiene un efecto contrario en la salud, afectando el ritmo cardíaco, presión arterial, circulación y las contracciones del músculo cardíaco, incluyendo su capacidad para bombear sangre.

“A pesar de que la publicación establece una disminución de la mortalidad en quienes mantienen un consumo de bajo riesgo, esa no debería ser una excusa para que los abstemios comiencen a beber argumentando razones de salud”, expresó por su parte Gabriela Castillo, presidenta de la Asociación Costarricense de Cardiología.

“Existe un riesgo pequeño de desarrollar algunos tipos de cáncer asociados al consumo moderado de alcohol como el de mama o el colorrectal, por lo que las personas con el acompañamiento de sus médicos deben evaluar sus riesgos de forma individual”, agregó.


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