Baja actividad económica: problema para el próximo gobierno
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Costa Rica vive varios problemas de índole económica: déficit fiscal, poca liquidez, incertidumbre de los empresarios y consumidores y, por si fuera poco, la economía.

Ya son 12 meses consecutivos que el Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE) muestra números bajos.

La serie de tendencia ciclo del IMAE presentó en noviembre pasado (última medición publicada a finales de la semana pasada) una variación interanual del 2,4%, siendo 2,2 puntos porcentuales inferior con respecto a la variación observada un año antes.



La desaceleración se explica por la caída en la industria de la construcción y por el menor ritmo de crecimiento de los servicios empresariales, de las actividades financieras y de seguros.

El problema es que cuando el país entra en esta condición, las empresas no crecen, las personas consumen menos y las tasas de interés tienden a subir, haciendo que la economía se entrabe, se recauden menos impuestos y la percepción de incertidumbre crezca.

La desaceleración responde a los efectos climatológicos adversos de la tormenta tropical Nate, que afectó en mayor medida a la industria de la construcción, las actividades de alojamiento y la producción agrícola destinada al mercado local, indicó el Banco Central en su momento.

De acuerdo con la serie de tendencia ciclo, a excepción de la industria de la construcción, todas las actividades presentaron variaciones interanuales positivas en noviembre de 2017, donde las manufactureras y los servicios empresariales dieron mayor aporte a la variación del indicador, pero estas tienen poco peso en la medición.

La industria de la construcción disminuyó un 9,6% con respecto al nivel registrado un año atrás.

Este comportamiento estuvo concentrado en obras con destino privado (-12,8%), cuyo efecto fue compensado parcialmente por el incremento en las obras con destino público (8,2%).

En el primer caso fue resultado de la menor obra constructiva de edificaciones residenciales y no residenciales.

Esta contracción quedó de manifiesto con el incremento en la cantidad de proyectos no iniciados y paralizados, además de la menor velocidad de avance en algunos en proceso.

El IMAE debería mostrar un leve incremento para su medición a diciembre de 2017 y principios de 2018, ya que, por ser año electoral, debería estarse viendo una pequeña recuperación en el indicador.

Esto porque se tiende a liberar liquidez —más dinero en la economía— para percibir un buen ambiente por los costarricenses.

Por otro lado, si las tasas de interés continúan con proyecciones al alza y se materializan sería otra mala noticia para una recuperación económica.

En momentos de intereses altos, las personas dejan de movilizar sus inversiones en las empresas, se detienen los planes de expansión, nuevas contrataciones, en general es un ambiente de incertidumbre.

Por otro lado, los consumidores tienden a ser más conservadores con la adquisición de nuevas deudas, por lo que compras de casas, vehículos y otros productos se desaceleran también.

Habrá que ver cómo dinamiza el Mundial de Fútbol la economía, ya que las personas tienden a gastar más en esta época, sobre todo por los juegos de la Selección Mayor de Fútbol, indican varios especialistas.


Actividades a la baja


Conforme a la medición del IMAE estas son las actividades con mayor baja en el crecimiento económico a noviembre de 2017 (cifras expresadas en porcentajes).

  2017 2016 Diferencia
Construcción -9,6 6,2 -18,8
Actividad financiera y seguros 4 9,9 -5,9
Minas y canteras 0,5 4,5 -4,1
Actividades profesionales 5,5 8,7 -3,3
Actividades Inmobiliarias 1,5 3,5 -2
Comercio al por mayor y al por menor 2,9 4 -1,1
Total 2,4 4,5 -2,2

Incertidumbre la tónica


La actividad económica está muy ligada a las perspectivas de los empresarios y consumidores, para ambos la incertidumbre crece por el tiempo electoral y la situación de las finanzas públicas.

Rebecca Gamboa

Economista
Ecoanálisis

En la desaceleración del IMAE presente en los últimos meses de 2017 se denota el nivel de incertidumbre de los empresarios, quienes han estado pendientes de la situación nacional y a la espera de mejoras en el manejo de las finanzas públicas y las dudas que traen las elecciones.
Así, en el IMAE se observaron la mayoría de las actividades con variaciones negativas, entre ellas la construcción, esta a pesar de que fue la actividad que tuvo la mayor variación interanual negativa, históricamente su serie muestra mucha volatilidad y por lo tanto no genera tanta preocupación.
Otras actividades importantes como las financieras y de seguros, profesionales, científicas, técnicas, administrativas y de servicios de apoyo también tuvieron una diferencia significativa con su crecimiento del año anterior.
Por otro lado, para los primeros meses de 2018 el IMAE continuará con crecimientos pequeños debido a la tendencia que están mostrando los precios de las materias primas y la incertidumbre aún presente por el cambio de Gobierno, lo que desincentiva la demanda interna, situación que puede mejorarse si se dan ajustes en el salario real de los trabajadores.

Daniel Suchar

Especialista
Análisis financiero

El IMAE debería estar subiendo para el dato de finales de 2017 y principios de 2018, por ser un año electoral, donde deberíamos estar viendo una pequeña recuperación del indicador (derivado en el aumento de liquidez o dinero en la economía).
De no ser así, el panorama será nefasto para la economía, y mucho más, porque estamos a las puertas de un posible ajuste tributario (aumento de impuestos) que dificultará la operación de las empresas en Costa Rica.
Definitivamente el panorama financiero del país se está proyectando “caro” a niveles de tasas de interés.
Si bien es cierto, el país está tratando de hacer todo lo posible por colonizar sus deudas y depender cada vez menos de las deudas en moneda extranjera, las tasas de captación han sido modificadas tantas veces que reflejan la urgencia que tiene el gobierno de poder obtener dineros frescos para cubrir el déficit fiscal (deterioro de la recolección, más aumento de gasto público) para poder cubrir sus compromisos gubernamentales.

Luis Diego Herrera

Analista económico
Grupo Financiero ACOBO

A nivel macroeconómico, uno de los principales beneficios que tendrá Costa Rica es que, durante la época del Mundial, el consumo privado podría tener un impulso que beneficiaría a sectores comerciales relacionados con la venta de alimentos, como restaurantes y bares, artículos deportivos y turismo.
Este aumento del consumo traería consigo mayor actividad económica, permitiendo mejorar los ingresos de las personas y familias. No obstante, esta situación sería temporal, ya que esta celebración es un efecto transitorio que se disipa en el tiempo.
Además, la generación de un mayor gasto en publicidad y el reconocimiento de la marca país a nivel internacional, atraería turismo extranjero a Costa Rica. También, los costarricenses buscarían viajar a Rusia, lo que vendría a aportar positivamente a la actividad económica interna mediante la venta de paquetes turísticos.


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