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Jueves, 17 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


Ayer fue cobertura, hoy es eficiencia y competitividad

Natiuska Traña [email protected] | Viernes 31 mayo, 2019


El café entona y mejora el ánimo, nos predispone al trabajo y eleva los sentidos, el café da para mucho, como para leer las "buenas nuevas" de Cuesta de Moras y cómo se definen las leyes que nos regulan como país... Y entonces, uno se inclina mejor a tomárselo fuerte, pues los temas importantes se siguen postergando.

Los proyectos de ley que se han presentado para la apertura del mercado energético, no distan de llenarse de marañas que dejan al ciudadano cautivo, cambiando un problema del lado público al privado, sin solucionar los asuntos de fondo. Y las denuncias u oposiciones que se hacen respecto a la cogeneración, resultan risibles porque ni siquiera este es el problema de fondo.

Pareciera que deberíamos hacer una pausa y tomar esto como una oportunidad, como el disparo de salida para la transición energética que es indispensable y urgente, tal y como se ha expuesto en el Plan de Descarbonización presentado por el gobierno recientemente.

Las barreras normativas existentes se convierten en la traba que desincentiva, dificulta y hace inviable la aplicación de nuevas tecnologías que permitan que los ciudadanos tengan la energía limpia y renovable que nos caracteriza a un mejor precio. Las instituciones públicas, como abstracciones que son, no deben olvidar que nacieron para “beneficiar a los ciudadanos” y no estoy diciendo que no lo hayan hecho, pero los valores y principios han sido olvidados y las nuevas tecnologías vienen para quedarse y van más allá de los intereses de algunos grupos.

Debemos enfocarnos en que la sociedad obtenga energía más limpia y barata; como ciudadanos debemos poder ser partícipes de las actividades energéticas.

El autoconsumo es una realidad que ha sido satanizada y desincentivada evitando que nos beneficiemos en mayor grado de sus ventajas, como la reducción de las necesidades de la red, lograr mayor independencia energética y emitir menos emisiones de carbono.

No podemos vivir en el pasado y no podemos evitar el futuro. Los costarricenses debemos ser los pioneros en la región y estar preparados para los retos energéticos que deberemos enfrentar ante la ausencia de recursos y buscar las maneras que permitan energía limpia y barata para todos.

Ante los yerros del Plan de Expansión de Energía, los sobrecostos de los proyectos, la imposibilidad de construir Diquís y las tesis maneadas que señalan cualquier cambio en modelo actual, como perjudicial para el sistema eléctrico y la red; se hace necesario que muchos levantemos la mano, informemos y busquemos que el interés principal sean las alternativas más económicas para el suministro eléctrico de todos, para evitar los elevados precios de la electricidad que se proyectan para el futuro. Aquí ya no hay espacio para seguir haciendo las cosas como siempre, para decir que los nuevos modelos buscan beneficiar a unos sectores y no fortalecer lo público, no nos tapemos los ojos, el modelo actual requiere cambios. Las reformas energéticas son necesarias, pero bajo una nueva visión que permita que se presten nuevos servicios y que se deje de desperdiciar el dinero de todos.






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