Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 9 Abril, 2014

La DGAC se ha mantenido muda. No ha insistido con las aerolíneas internacionales que llegan al país para que amplíen el servicio, y atrasa solicitudes de licencias


Aviación Civil y la integración centroamericana

Uno de los mercados más importantes para los productos y servicios costarricenses es el centroamericano. Puede ser que no haya interés en un acercamiento más profundo en lo político con los cinco vecinos del istmo, pero hay consenso en lo que es el comercio y las relaciones económicas; el país está comprometido con la integración.
Lamentablemente una serie de desaciertos de parte de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) han hecho cada vez más difícil estas relaciones económicas con Centroamérica. Ahora es cada vez más caro y más difícil viajar por aire a las capitales de la región; además hay menos vuelos.
Por más que todos los que venden o se relacionan con empresas e instituciones en el exterior puedan usar Skype, correo electrónico, telefonía por Internet y otros servicios de comunicación, por todos es conocido que a veces es indispensable celebrar reuniones cara a cara con los clientes. El toque personal puede hacer la diferencia en lo que es lograr una buena venta. Pero con los precios y las complicaciones con itinerarios cada vez es más difícil llegar a reuniones con los clientes.
Originalmente Costa Rica tenía su aerolínea propia, conocida como LACSA, que ofrecía el servicio de transporte aéreo a Centroamérica a precios alcanzables; esta fue comprada por la aerolínea TACA de El Salvador.
Durante varios años TACA mantuvo e incluso aumentó su servicio en la región; incluso estableció una especie de “hub” en el Juan Santamaría. También mantuvo en existencia la marca LACSA y contrataba personal nacional.
Pero TACA ha sido vendido y las rutas que la aerolínea compradora sirve desde Costa Rica han sido reducidas drásticamente. El “hub” fue eliminado también.
Fundamentalmente ahora hay solo una línea ofreciendo el servicio entre San José y las capitales centroamericanas y por lo visto no da abasto.
En todo este proceso la DGAC se ha mantenido muda. No ha insistido con las aerolíneas internacionales que llegan a Costa Rica que amplíen el servicio, y peor todavía, está atrasando las solicitudes de licencias de por lo menos un grupo tico que quisiera abrir servicio desde San José a la región.
Muchos nacionales no quieren viajar a Panamá vía Bogotá o a Managua vía San Salvador, que implica horas más de vuelo.
La DGAC debería estar haciendo todo lo posible para facilitar y apurar la incursión de nuevas líneas aéreas, pero como ha sido con todas las instituciones relacionadas con el Ministerio de Transportes, el movimiento hacia mejorías ha sido engorroso, atrasado y de poco empeño.
La DGAC ha sido un componente más de la camisa de fuerza en que ha tenido al país todo lo relacionado con obras y transporte.
Ahora que entra el Gobierno del “cambio” al poder en el país, la esperanza es que tomaría interés en cambiar la directiva del DGAC y nombraría personas que mantienen los intereses nacionales como de primera prioridad.
Deberían ser personas con experiencia en el turismo y el comercio internacional, quizás en aerolíneas.

Carlos Denton
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