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Ante una nueva administración, quien tome el mando en el MOPT no podrá argumentar desconocimiento de situaciones que han llegado al extremo de acabar con la vida de algunos costarricenses

Avanzar bien sin excusas

De nuevo el reporte de competitividad global 2009-2010 nos recuerda lo mal que está el país en materia de infraestructura. En carreteras, autopistas, puertos y aeropuertos Costa Rica tiene un importante rezago del cual se ha hablado mucho pero avanzado poco.
Si bien se han hecho últimamente algunas cosas que pueden indicar el inicio de un camino en este sentido, también es cierto que se ha exhibido una notoria incapacidad de hacer lo necesario en forma rápida y sin tropiezos. El manejo del sistema de concesiones es el mejor ejemplo.
Ahora estamos frente al inicio de una nueva administración y quien vaya a tomar el timón en el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) no podrá argumentar desconocimiento. Es esa una división del Gobierno con graves problemas no solo por los atrasos sino porque las cosas han llegado a tal punto que acabaron con la vida de algunos costarricenses.
El próximo jerarca en esa cartera entrará conociendo la situación y no podrá excusarse argumentando que son problemas que vienen de antes. Tiene la obligación de actuar con rapidez, acierto y alto sentido de responsabilidad.
Es de suponer que todos las medios posibles deberían utilizarse para poner al día al país en materia de infraestructura. Pero tanto al usar el modelo de concesión —cuando esa sea la única vía adecuada— como al construir en forma directa, con recursos propios, lo importante es que no se recaiga en viejos errores que perjudican no solo por los retrasos sino porque elevan los costos.
Será necesario que, desde el inicio mismo de la nueva administración cada departamento del MOPT sea revisado exhaustivamente para asegurarse de que cuenta con el personal idóneo y debidamente capacitado para cumplir su función.
Un máximo jerarca es siempre responsable por los mandos medios y por todo el personal, a la vez es el encargado de comprobar el funcionamiento y garantizar la transparencia en la labor de cualquier subalterno, por muy grande o compleja que sea una institución. Saber delegar, exigir rendimiento y rendir cuentas —lo propio en cualquier cartera— reviste características especiales y urgentes en Obras Públicas.
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