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Al director se le venció contrato en diciembre y sustituto no se nombraría antes de dos meses
Ausencia de jerarca en CNP de Miami alarma a exportadores
• Unos 200 pequeños productores dependen de esta instancia para venderle a Estados Unidos

Natasha Cambronero
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La oficina comercial del Consejo Nacional de la Producción (CNP) en Miami, encargada de representar a unas 200 empresas nacionales frente a la ley estadounidense contra el bioterrorismo quedó sin jerarca. Una situación que generó preocupación entre los exportadores.
A Carlos Páez, quien dirigía dicha instancia, se le expiró el contrato el pasado 31 de diciembre y su sustituto no sería nombrado antes de dos meses.
La destitución de Páez se debe a que dicha oficina se financia con fondos de Reconversión Productiva, fideicomiso que pasó a manos del Sistema de Banca para el Desarrollo y el presupuesto para su sueldo fue aprobado a mediados de enero.
Por esto, aunque el CNP ya cuenta con los recursos para financiar dicha plaza, se tardará por lo menos dos meses para realizar el concurso y la escogencia.
Mientras tanto, es a Rossi Segura, asistente en la mencionada oficina comercial, a quien se le recargó la función del director para que las labores continuaran, según explica Carlos Manuel Vicente, presidente ejecutivo del Consejo.
Ante esta situación el sector exportador se mantiene cauto y temeroso porque, además, en julio próximo vence el periodo en el que Reconversión Productiva financia dicha oficina y esto indica que se deberá buscar, oportunamente, otra forma de mantenerla en funcionam
iento.
Inicialmente, el CNP incluiría en su planilla los gastos y salarios que genera esta dependencia, pero dicho trámite lleva su tiempo.
Desde la instalación de esta oficina en 2001, su finalidad ha sido ayudar a pequeños empresarios agrícolas a exportar a Estados Unidos, mediante inteligencia de mercados, c
ontactos, inspecciones en puerto de ingreso y hasta cobros, cuando algunos de los importadores se niegan a pagar.
Asimismo, en 2003 se le ampliaron funciones a la oficina, cuando entró en vigor la nueva ley contra el bioterrorismo, lo que obligó a que el CNP se convirtiera en representante allá de unas 200 compañías.
Esta normativa establece una serie de medidas para prevenir ataques terroristas a través de cadenas de abasto de alimentos, agua y fármacos. Consiste en endurecer los requisitos a las importaciones, solicitando más condiciones que van desde el etiquetado del producto hasta informar dónde y cómo se produce y se empaca dicho bien.
Anteriormente, esta dependencia ha tenido otros problemas pues la Autoridad Presupuestaria frenó que se utilizaran fondos del fideicomiso para costear los gastos de la sucursal en Miami, aduciendo que no hay estudios que justifiquen el impacto social de las plazas y que, además, las funciones se repiten con las de las oficinas comerciales de la Promotora del Comercio Exterior.
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